ISLA DE FUEGO. Jason D. Mark

Stalingrado simboliza muchas cosas: el choque ideológico entre el nazismo y el comunismo, la batalla de voluntades entre Hitler y Stalin, y la fortaleza absoluta del pueblo soviético. Sin embargo, en la mente de la mayoría de la gente representa la barbarie, la insensatez y el despilfarro absoluto de recursos y vidas en los combates urbanos en una ciudad en la que se intercambiaron con aterradora facilidad decenas de vidas por un edificio en ruinas. Y en ningún lugar se manifestó más esta insensatez que en la fábrica de armas de Barrikady y su barrio de viviendas.

Isla de Fuego, Jason D. Mark. Ediciones Salamina

Los hombres de la 305.ª División de Infantería alemana habían habían tomado todos los talleres de la fábrica hacia finales de octubre de 1942. Los únicos obstáculos que se interponían entre ellos y el Volga eran algunas casas maltrechas y los restos de la 138ª División de Fusileros soviética del coronel Lyudnikov.

En una audaz decisión, los mandos alemanes reunieron cinco batallones de zapadores frescos de las divisiones del Sexto Ejército para ayudar a las tropas alemanas desplegadas en Stalingrado a culminar el ataque final sobre la ciudad. El asalto se lanzó el 11 de noviembre de 1942. El avance hacia el río cortó a formaciones soviéticas y dejó una pequeña cabeza de puente.

Durante tres meses se libró una lucha encarnizada en torno a este disputado perímetro. Para los soldados soviéticos, esta cabeza de puente era conocida como la Isla de Lyudnikov, o la Isla de Fuego.

Jason D. Mark, una de las máximas autoridades en la batalla de Stalingrado ha hecho un minucioso estudio a partir de fuentes alemanas y soviéticas, como diarios de guerra, informes de combate, obras publicadas, relatos de testigos oculares, cartas y fotografías, entre otros.

Este libro, que tenemos el orgullo de presentar, por fin, en español, presenta una crónica imparcial de la despiadada lucha desde ambas perspectivas, germana y soviética. Más de 250 fotografías, 110 mapas y fotografías aéreas, un gran mapa desplegable que muestra con todo detalle la zona de Barrikady, por una cara y la ciudad por otra, y 8 apéndices, además de amplias notas sobre las fuentes.

Una obra monumental que hará las delicias de todos aquellos interesados por la batalla en particular y en la Segunda Guerra Mundial en general.

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Además, si estás suscrito y eres miembro del Club Salamina, te llevas de REGALO el duodécimo número de nuestra colección exclusiva Boletín Salamina: Testimonios de veteranos de la Batalla de Stalingrado. Unas muy interesantes entrevistas realizadas a veteranos de ambos bandos cuyos testimonios aportan un valor extra al estudio de la batalla. Si no estás suscrito, aprovecha y suscríbete mientras realizas el pedido.

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Punta de Lanza – Combate urbano en Iraq, 2004 – 2007.

La campaña relámpago que derrocó al régimen de Saddam Hussein en Iraq en la primavera de 2003 parecía anunciar la llegada de una nueva forma de hacer la guerra, como lo había hecho la Blitzkrieg alemana al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Pero la victoria inicial pronto se convirtió en un persistente conflicto de contrainsurgencia que recuerda el largo esfuerzo de Estados Unidos por pacificar las Filipinas tras la rápida derrota de España en 1898. En Iraq, los soldados estadounidenses y sus socios de la Coalición se limitaron a cambiar a un oponente bastante débil y generalmente convencional por un enemigo más mortífero, diverso y decidido que se apoyaba en las tácticas de la guerrilla y el terrorismo.

Punta de Lanza, combate urbano en Iraq, 2004 – 2007

Este volumen se centra en esa segunda y más larga campaña. Pero más que una narración del curso general del conflicto, ofrece una visión de soldado de la guerra centrándose en relatos detallados de combates seleccionados. Cada uno de ellos ilustra los retos cotidianos a los que se enfrentaron los soldados estadounidenses en una difícil lucha contra un enemigo ingenioso y a menudo escurridizo. Las armas, la doctrina y los procedimientos desarrollados para luchar en una campaña convencional contra una fuerza contraria similar tuvieron que adaptarse a un tipo de conflicto diferente. Las fuerzas de combate y de apoyo del Ejército de aportaron a esta tarea tanto ingenio como resistencia, al tiempo que siguieron demostrando el mismo valor que mostraron las generaciones anteriores que lucharon en otras guerras de esta nación.

Estos relatos no sólo simbolizan la punta de lanza formada por las unidades de primera línea, sino que también representan las contribuciones de todos los hombres y mujeres estadounidenses que han servido a su país en la Operación Libertad Iraquí. En conjunto, estos relatos proporcionarían a nuestros mandos y soldados desplegados una mejor comprensión de la situación que iban a encontrar y los prepararían para el trabajo a realizar.

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Además, si estás suscrito y eres miembro del Club Salamina, te llevas de REGALO también el SEGUNDO NÚMERO de nuestra colección especial del Boletín Salamina sobre la Guerra de Ucrania: Un informe que analiza el modo en que las fuerzas rusas están llevando a cabo su guerra contra Ucrania mediante el examen de sus capacidades técnicas y la forma en que se están empleando contra las fuerzas armadas ucranianas. Al examinar el rendimiento táctico del sistema de combate ruso, el informe alcanza unas conclusiones sobre qué apoyo internacional es el más adecuado para lograr un efecto más que proporcional contra el mismo. El informe se basa en el trabajo de campo realizado en Ucrania antes y durante el conflicto, en extensas entrevistas con personal militar, científico, de seguridad y de inteligencia.

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El FW 190 amarillo de von Graff. El Gran Espectáculo. Pierre Clostermann

Me quedé atónito. ¡Había derribado a dos boches! Estaba, al mismo tiempo, rebosante de orgullo y temblando de los nervios reprimidos, que ahora estaban a flor de piel. ¿Y Martell? ¿Qué había sido de él? Volvería a pensar que lo había dejado en la estacada. El cielo estaba vacío. Aunque empezaba a acostumbrarme, volvió a sorprenderme el fenómeno de esta repentina desaparición de todos los aviones. Los Focke Wulf, que tal vez se habían hartado, descendían hacia su base y empezaban a fundirse con el paisaje 3.000 metros por debajo de mí.

El Gran Espectáculo. Pierre Clostermann

¡Se habían ido todos… salvo uno! Mirando hacia arriba pude ver, muy por encima de mí, un Spitfire –probablemente el de Martell- y aquel famoso Focke Wulf amarillo. Fue una exhibición fascinante –toda la gama de acrobacias aéreas; giros Immelmann, toneles rápidos-, la panoplia completa. Pero ninguno de los dos lograba situarse en posición ventajosa respecto del otro. De repente, como si se hubiesen puesto de acuerdo, se giraron y se enfrentaron. Era una auténtica locura. El Spitfire y el 190 cargaron uno sobre otro disparándose con todo lo que tenían. El primero en romper estaba perdido, exponiendo inevitablemente su aparato al fuego del otro.

Conteniendo la respiración, vi en como en el momento de una colisión inminente se estremecía el Focke Wulf, sacudido por el impacto de los proyectiles y luego se desintegraba en un instante. El Spitfire voló milagrosamente indemne a través de la lluvia de restos en llamas que se precipitaban a tierra. El piloto saltó y abrió su paracaídas. No había durado más que unos segundos.

Martell y yo regresamos juntos, pero yo estaba muy falto de combustible y tuve que aterrizar en Shoreham para repostar. Estaba todavía tan excitado y exaltado que por poco no acaba mi aterrizaje en catástrofe. La pista del aeródromo era muy corta para un Spitfire IX y tuve que frenar con tal brusquedad que casi se desprende mi tren de aterrizaje.

Rodé hasta el camión cisterna que había junto a la torre de control, corté contacto y bajé a tierra con aire de superioridad, como si se pudiese leer en mi cara que acababa de derribar a dos aviones enemigos. No pude resistir la tentación de llamar a Biggin Hill desde la oficina de guardia, en parte para hacerles saber que estaba sano y salvo, pero, sobre todo, por el placer de anunciarlo de manera informal (con una mirada disimulada alrededor de la gente de la oficina):

«¡Ah!, por cierto, he derribado un par de Focke Wulf». Un poco infantil, tal vez, pero nada desagradable.

Hice mi primer tonel de victoria sobre el área de dispersión de Biggin Hill con un ánimo casi devoto. Martell confirmó mi primer éxito. Había visto cómo el Focke Wulf se incendiaba. El segundo lo confirmaría seguramente la película de la cámara del ala….

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Además, si estás suscrito y eres miembro del Club Salamina, te llevas de REGALO también el undécimo número de nuestra colección exclusiva Boletín Salamina: El poder aéreo en las playas e interior de Normandía. Junio de 1944. Todo un análisis histórico sobre la influencia del  apoyo aéreo al éxito de Overlord. Si no estás suscrito, aprovecha y suscríbete mientras realizas el pedido.

Características del Boletín: 48 páginas; Tamaño 13 cm de ancho x 19 cm de alto. Producto exclusivo y gratuito.

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El poder naval incontestable de las armadas del Rey – Felipe II y el mito de la Armada Invencible

… llegado a esta altura del relato de lo acontecido en el verano de 1587, es necesario hacer una reflexión, probablemente algunos de los lectores se hayan dado cuenta. Para quienes aún creen que en breve tiempo (faltaba un año) la marina inglesa se apoderaría de las capacidades navales destronando a la armada española, es interesante resaltar el potencial que la Corona hispana disponía en el Atlántico.

Felipe II y el mito de la Armada Invencible – Antonio Luis Gómez Beltrán

A la vez que se acopiaba se actuaba, con el consiguiente desgaste sobre los medios, recursos humanos y materiales. En la segunda quincena de julio dos potentes agrupaciones se encontraban en la mar; por un lado una poderosa armada navegaba de Lisboa a las Azores con 36 naves de guerra, y por otro, la agrupación armada-flota navegaba desde Cádiz a Lisboa con 82 velas, y en Lisboa quedaba la Escuadra de Galeras con ocho naves. Además, en Pasaje se aprestaba otra armada de naos gruesas, en estos momentos no operativa. A esto habría que sumar las casi 107 velas que navegaban de las Indias a España. Todo un portento de poder naval…

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La destrucción del Convoy H. HMS Aurora – El último corsario. Josep Baqués

Lo sucedido a partir de ese instante recuerda sobremanera otras operaciones de caza de convoyes enemigos. Una vez alcanzada la mejor situación táctica posible, el HMS Aurora se aprestó a dirigir el ataque final como guía de su formación, con los demás buques en línea de fila, siguiendo sus movimientos, a 20 nudos. Lo hicieron en el siguiente orden: Aurora, Sirius, Argonaut, Quiberon y Quentin. Gracias a los equipos de radar, cada vez más perfeccionados, ya no era preciso desplegar y dispersar la fuerza atacante para localizar visualmente el objetivo.

HMS Aurora – Josep Baqués

En un buque de guerra, en pleno combate, la mayor parte de la dotación no puede ver al enemigo. Cada cual ocupa su puesto en el interior de ese buque. Solo unos pocos afortunados con destinos en el puente de mando, o en algunas de las piezas de artillería, o en los directores de tiro, son capaces de seguir los avatares de la batalla naval en vivo. Pero en esta ocasión todo estaba a punto para evitar que eso se repitiera. Porque Agnew se sacó de la manga una curiosa novedad. Le comunicó al alférez de navío Kenneth More, hasta entonces destinado en los cañones de 102 mm como oficial de tiro, que lo relevaba de ese puesto táctico.

Al parecer, no estaba muy satisfecho con el rendimiento de su subordinado. More era uno de los novatos que se habían incorporado a la dotación del crucero durante el parón de Liverpool, en la primavera anterior. Pero pronto lo reubicó. Sin embargo, Agnew no lo situó en un puesto de combate, sino que lo envió al puente bajo del Aurora para que, desde allí, el teniente More pudiera… ¡llevar a cabo la retransmisión en tiempo real del combate que se iba a librar en breve, utilizando los servicios de megafonía del buque! Esto causó sensación en el resto de la dotación y dicen las malas lenguas que esta práctica fue copiada por más unidades de la Royal Navy. Al terminar la guerra, Kenneth More pasó de ser un discreto oficial de artillería a convertirse en uno de los actores de cine más reputados del Reino Unido…

Aunque había tantos buques en la escolta como en la Fuerza Q, los cruceros británicos atacaron con decisión desde el principio, aprovechando su superioridad balística, sembrando la confusión en el convoy italiano. Los torpederos hicieron ademán de virar para alejarse hacia el Este, arrastrando tras de sí a los cuatro transportes, mientras los destructores aproaban hacia la Fuerza Q para posibilitar la huida del resto del convoy. Sin embargo, apenas iniciada esta maniobra, las primeras salvas de los buques británicos comenzaron a caer sobre esos buques. Demasiado pronto para ellos.

La primera nave alcanzada fue uno de los transportes, el KT-1

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Además llévate de regalo un mapa de tamaño 42×49 cm en alta resolución a todo color con la réplica de una carta de navegación del Almirantazgo británico del Mediterráneo central por una cara y con un mapa a color descriptivo de las operaciones navales más importantes en el Mar Mediterráneo en la Segunda Guerra Mundial por la otra. Solo en nuestra tienda online.

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