La batalla de Inglaterra. Dogfight – Historias épicas del combate aéreo

«Después de cruzar la costa los cazas británicos llegaron desde gran altura, volando muy rápido. Atravesaron los He 111 situados delante y debajo de nosotros para atacar la retaguardia de la formación.

Durante el picado algunos de los Spitfire se separaron de los otros. Dando gas a fondo, mi escuadrilla pudo acercarse a estos y situarse en posición de ataque. Disparé una larga ráfaga y se desprendieron piezas del fuselaje y alas del Spitfire. El piloto abrió la cúpula corredera y saltó de la cabina. Como me acercaba muy rápido, me aparté a la izquierda del Spitfire y vi abrirse su paracaídas».

El Spitfire al que alcanzó Losigkeit era probablemente el pilotado por el alférez Bob Holland del escuadrón Nº 92, quien sufrió heridas leves al aterrizar.

«Nuestro escuadrón volaba en cuatro vic de tres, en formación escalonada hacia abajo. Los bombarderos volaban en formación escalonada hacia arriba. En un ataque frontal, se suponía que cada vic debía pasar por encima del avión al que atacaban e inmediatamente por debajo del bombardero que le seguía. Para hacer esto tenía que haber un espacio adecuado entre los vic de nuestro escuadrón. Mi vic se había adelantado demasiado por lo que si hubiera roto hacia arriba habría chocado con un Hurricane del vic que encabezaba nuestra formación».

Quiero el libro

Publicado en Dogfight | Etiquetado , | Deja un comentario

Coignet narra la muerte del mariscal Lannes en la batalla de Aspern-Essling

Sufrimos fuertes pérdidas. Tuvimos que poner a la guardia en una sola fila para poder mantener la línea frente al enemigo. Tan pronto como se hizo este movimiento, unos granaderos trajeron una camilla a nuestra izquierda y depositaron su preciosa carga en nuestro centro.

Desde la copa del pino, el emperador reconoció a su favorito, abandonó su puesto de observación y se apresuró a recibir las últimas palabras del mariscal Lannes, que había resultado mortalmente herido a la cabeza de su cuerpo. El emperador hincó una rodilla en el suelo, lo cogió entre sus brazos e hizo que lo llevasen a la isla; pero no sobrevivió a la amputación. Así llegó a su fin la carrera de este gran general. Todos estábamos llenos de consternación por nuestra gran pérdida.

Todavía nos quedaba el mariscal Bessières, que había desmontado de su caballo y se había unido al resto. Salió de las filas y se puso frente a nosotros. El cañoneo continuaba. Uno de nuestros oficiales fue alcanzado por una bala de cañón que le amputó la pierna y el general concedió permiso para que dos granaderos lo evacuasen a la isla. Lo tumbaron entre dos mosquetes y se lo llevaron, pero no habían dado más de cuatrocientos pasos cuando otra bala de cañón mató a los tres hombres….

Quiero el libro

Publicado en Memorias del capitán Coignet | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Ataque paracaidista japonés a las refinerías petrolíferas de Pladjoe, Sumatra en 1942. Sky Men.

Las refinerías petrolíferas de Pladjoe, al este de la ciudad de Palembang y Seongai Gerang en el río Moesi al sureste de Sumatra, estaban todavía parcialmente cubiertas por el humo causado por un bombardeo japonés a gran altura. A las 1830 del 14 de febrero de 1942 las primeras oleadas de aviones de transporte se aproximaron. Al principio había poco de lo que alarmarse mientras los 70 Lockheed Hudson con convincentes marcas de la RAF aparecían a la vista, hasta que comenzaron a saltar paracaidistas. Unos 350 japoneses se lanzaron en cada oleada a ambos lados del río Moesi al tiempo que se desencadenaba una tormenta de fuego antiaéreo.

Los aviones alcanzados comenzaron a soltar humo durante la pasada a unos 183 metros de altitud. Parecía que entre siete y nueve hombres habían saltado de cada uno. Mientras los aviones tocados se estrellaban, el resto comenzó a ganar altura para evitar las concentraciones de ráfagas de la flak que tenían enfrente. Muchos de los pilotos no habían estado nunca bajo el fuego y el lanzamiento se fue dispersando de manera creciente a medida que los paracaidistas japoneses, tocando tierra bajo el fuego, se fueron reuniendo laboriosamente en grupos.

Dos aviones estaban lanzando contenedores y equipo pesado y uno de ellos entró en barrena, otro más del total de 16 que fueron derribados. Esa noche la lucha fue confusa y no concluyente. Los paracaidistas que cayeron dentro de la refinería de Pladjoe fueron aniquilados por los defensores holandeses, y otros que descendieron a lo largo de la valla que rodeaba la refinería de Soengai Gerang fueron eliminados al llegar a tierra. Explosiones sordas iluminadas por grandes bolas de fuego comenzaron a surgir dentro de las refinerías después de que comenzara su demolición.

Más paracaidistas cayeron a las 1000 y a las  1400 del día siguiente cerca del aeródromo, que fue pronto ocupado, anticipando la llegada del contingente naval japonés que capturó la ciudad de Palembang. Todo había acabado, pero las refinerías de petróleo estaban incendiadas.

Quiero el Libro

Publicado en SKY MEN | Etiquetado , | Deja un comentario

Sollum y Forte Capuzzo – Duelo en el desierto, de Compass a Gazala

La columna del desierto, un grupo de tamaño brigada de la 7.ª División Blindada, había avanzado durante la mañana hacia su objetivo, Sidi Azeiz, mientras contorneaba el flanco derecho de Rommel.

Pequeños grupos de carros alemanes contraatacaban para retrasar a la columna, pero al mediodía la fuerza británica había alcanzando una posición al oeste de Forte Capuzzo. En ese momento, al escuadrón A del 2.º RTR sólo le quedaban nueve Cruiser en estado operacional. Una patrulla enviada hacia Sidi Azeiz informó entonces de que una fuerte columna de panzer se dirigía hacia las posiciones británicas en Forte Capuzzo. Se trataba de los carros del 2.º Batallón del 5.º Regimiento Panzer, a los que von Herff había movido desde el suroeste de Bardia hasta allí para contraatacar.

Los alemanes creían que el ataque de Gott era el preludio de una ofensiva británica de mayor envergadura, y no querían repetir las malas experiencias que habían tenido en el perímetro con los Matilda. También creían que los británicos les atacaban con un centenar de carros, y se pidió a la Luftwaffe y a la Regia Aeronautica que intervinieran para neutralizar el ataque (ULTRA dio cuenta puntualmente de la pobre coordinación entre la Luftwaffe y las fuerzas de tierra). Rommel retiró también tropas del asedio de Tobruk y reforzó a von Herff con el 1.er Batallón del 8.º Regimiento Panzer del teniente coronel Hans Cramer y una batería de cañones de 88 mm. El Kampfgruppe, al mando del barón Hans-Karl Freiherr von Esebeck, se dirigió inmediatamente a Sollum.

Los alemanes concentraron sus esfuerzos en la columna británica que avanzaba en el centro, y que era al mismo tiempo la que más se había aventurado hacia el norte y la más débil. Al mediodía von Herff lanzó al batallón sobre Forte Capuzzo. La compañía D del 1.er Batallón de Infantería Ligera de Durham fue literalmente despedazada por el ataque alemán. El resto del batallón se retiró por la carretera de Musaid, ocultos por una fortuita tormenta de polvo.

QUIERO EL LIBRO

Publicado en Duelo en el desierto | Etiquetado , , | Deja un comentario

Coignet hace de vientre en mitad de la batalla de Aspern-Essling entre los dos ejércitos enfrentados.

A la izquierda de Essling, el enemigo habían emplazado cincuenta piezas de artillería frente a nosotros. Me dieron ganas de hacer mis necesidades pero ante la imposibilidad de poder hacerlo en la retaguardia me tuve que adelantar a la línea de batalla.

Tras avanzar una distancia prudente dejé mi mosquete en el suelo y me puse a mis cosas, dándole la espalda al enemigo. Una bala de cañón rebotó en el suelo cerca de mí y me salpicó de tierra la espalda. Me sentí abrumado por este golpe; por suerte fue la mochila la que me salvó. Tras acabar, recogí el mosquete con una mano mientras me subía los pantalones con la otra y regresé a mi puesto con el lomo un poco magullado. Mi comandante, al verme en ese estado, se me acercó al galope: Me preguntó, «¿estás herido?». «No es nada comandante, han querido limpiarme el trasero pero fallaron». «Vamos, bebe un trago de ron para recuperarte».

Me ofreció una botella forrada de mimbre que tomó de las fundas de sus pistolas. «Después de ti, por favor», le dije yo. «¡Dale un buen trago! ¿Vas a volver solo?». «Sí», le contesté. Partió al galope y yo llegué a mi puesto con mi mosquete en una mano y sujetándome los pantalones con la otra. Una vez situado en la fila estuve listo.

«Bueno», me dijo el capitán Renard, «has escapado bien». «Así es, mi capitán. El papel del enemigo es muy áspero, no pude usarlo. Son unos patanes»…

Quiero el libro

Publicado en Memorias del capitán Coignet | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Las dificultades de mantener el perímetro de la bolsa de Viaz’ma. Operación Tifón. David Stahel

Sin embargo, cuando la batalla llegaba a su clímax final, los panzer de Funck no podían estar en todos sitios a la vez, y la infantería lo pagó con enorme sufrimiento.

El 7.º Regimiento de Granaderos fue atacado en la mañana del 14 de octubre e informó: «Carros pesados rusos han roto la línea defensiva principal del 3.er Batallón… No podemos destruir los carros con nuestras armas… A los hombres no les queda munición y están siendo arrollados por los blindados rusos». De hecho, se perdieron unos 700 hombres de la división panzer de Funck en estos combates defensivos en la bolsa de Viaz’ma. De una compañía de 140 hombres, 105 resultaron muertos o heridos. La intensa lucha también causó pérdidas al 25.º Regimiento Panzer, y para el 15 de octubre, el tono de las cartas de Karl Fuchs mostraba un talante muy distinto. La muerte de su buen amigo Roland hizo que Fuchs se preguntase: «¿Por qué tuvimos que entregar su vida ahora, con el final prácticamente a la vista?».

El 13 de octubre, la bolsa de Viaz’ma estaba siendo dividida en una serie de embolsamientos más pequeños a medida que el avance de la infantería procedente del oeste comenzaba a establecer contacto con las tropas panzer de Hoepner y Reinhardt.22 Este episodio cerró, en gran medida, las grandes batallas en el área de Viaz’ma, aunque durante semanas continuaría siendo un territorio muy peligroso para unidades alemanas aisladas. Ni siquiera las unidades de retaguardia estaban a salvo, ya que no había habido forma de sellar de modo efectivo ni de peinar cada metro cuadrado de la bolsa, lo que significaba que, mientras algunas unidades soviéticas luchaban para poder escapar del cerco, otras, a sabiendas o no, acabaron escabulléndose a través del cordón alemán…

Quiero el Libro

Publicado en Operación Tifón | Etiquetado , | Deja un comentario

La 96.ª Media Brigada francesa y el vino de Málaga. Memorias del capitán Coignet

Partimos para Bayona; la distancia era grande; padecimos el calor, pero al fin llegamos al puente de Irún.

Nuestros camaradas encontraron un nido de cigüeña y cogieron a los dos polluelos. Las autoridades vinieron a ver al coronel a reclamarlos; el alcalde demandó que se los entregasen, porque estas aves eran necesarias en ese clima para la contención de serpientes y lagartos; dijo que en su país se penaba con galeras a aquellos que matasen cigüeñas. Así que, por esta razón, se ven por todos sitios; las llanuras están atestadas de ellas, y merodean por las calles de los pueblos. Se les colocan ruedas viejas en lo alto de postes y hacen sus nidos en lo más alto de los edificios.

Tras haber llegado al lugar de nuestra primera parada, algunos de nuestros soldados encontraron vino de Málaga a tres sous la botella y se lo bebieron como si fuese suero de leche; se desplomaron completamente borrachos. Fue necesario requisar carros para cargarlos como si fuesen terneros (estaban como muertos). Pasada una semana todavía era necesario alimentar a nuestros borrachos; eran incapaces de mantener la sopa dentro de la cuchara. Ni un solo soldado pudo comerse su ración, de lo potente que había sido el vino. Llegamos a Vitoria, una ciudad encantadora, de allí pasamos a Burgos y de ésta a Valladolid, una ciudad grande y bella….

Quiero el Libro

Publicado en Memorias del capitán Coignet | Etiquetado , , , | Deja un comentario

El descomunal esfuerzo ofensivo soviético en el verano de 1944: Bagration – L’vov-Sandomir – Yassi-Kishinev

Este mapa del libro pone de manifiesto el hercúleo esfuerzo ofensivo del Ejército Rojo en el verano de 1944. Hasta seis grandes ofensivas simultáneas y sucesivas a lo largo de miles de kilómetros de frente.

De la Derrota a la Victoria examina el modo en el que el Ejército Rojo de la Unión Soviética ejecutó las operaciones militares en Europa oriental desde finales de junio a septiembre de 1944. Resurgiendo de las cenizas de las vergonzosas y costosas derrotas de 1941 y 1942, el Ejército Rojo tomó la iniciativa estratégica a finales de 1942, consolidó sus éxitos en 1943 y se embarcó en una serie de ofensivas estratégicas en 1944 que pusieron a la Wehrmacht de rodillas y dejaron el camino expedito hacia la victoria total en 1945.

¿Cómo ocurrió esta transformación y qué características determinaron su éxito?, se pregunta Dick. Según mantiene, la respuesta puede encontrarse en la serie de grandes ofensivas estratégicas que llevó a cabo el Ejército Rojo durante este periodo. Su análisis de estas ofensivas, contextualizado en los cambios doctrinales e institucionales que tuvieron lugar en el Ejército Rojo durante 1942 y 1943, proporciona todos los detalles a esta respuesta. En pocas palabras, a pesar de las imponentes dificultades a las que se enfrentó en los dos primeros años de la guerra, el Ejército Rojo aprendió en última instancia el modo de librar una guerra al nivel operacional; esto, a su vez, propició la victoria estratégica.

CJ Dick demuestra cómo diferentes experiencias históricas, en particular las referentes al tipo y a la magnitud del modo de hacer la guerra, llevaron al este y al oeste por diferentes sendas conceptuales. Su análisis concluye que la vía soviética era más adecuada para la naturaleza terrestre de la Segunda Guerra Mundial. En pocas palabras, el rigor soviético en el análisis teórico, junto con la hábil explotación de su mayor y más traumática y costosa experiencia, llevó al Ejército Rojo a evolucionar conceptos y técnicas operacionales superiores, como muestra claramente en este estudio el análisis comparativo de métodos y resultados.

Quiero el libro

Publicado en De la derrota a la victoria - Bagration | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Barbarroja: los puentes sobre el río Bobr – Los Brandeburgueses de Hitler

El segundo teniente Kriegsheim viajó también en coche con dos de sus hombres y un intérprete (Kampfdolmetscher) y guía polaco. Todos iban ataviados con Halbtarnung, abrigos largos rusos sobre sus uniformes alemanes y gorras cuarteleras con la estrella roja del Ejército Soviético en la parte frontal en lugar de los cascos habituales.

Se les había proporcionado la última información de inteligencia disponible, procedente de desertores y de puestos de escucha, que incluía lo que esperaban que fuesen los santo y seña correctos si llegaban a darles el alto. Un corresponsal de guerra alemán informó más tarde de su avance al interior de territorio enemigo:
«El polaco iba delante como guía. Kriegsheim controlaba la dirección de la marcha con su brújula y coincidía. Ninguno de los tres terminaba de confiar del todo en el polaco, ya que desde el principio parecía estar nervioso y de mal humor. De repente, aparecieron dos rusos delante de ellos como si hubiesen brotado del suelo, fusil en mano.
«Stoi! Parol!» (¡Alto! ¡Santo y seña!)
«¡Astracán!»
«¡No! ¡No os mováis!»

Los alemanes fueron agrupados sin que tuviesen ninguna oportunidad de escapar. Los rusos señalaron con gestos la dirección en la que debían marchar, gritando de forma contundente «Dawai!» (¡Vamos!), y echaron a andar a unos tres metros de distancia».

Kriegsheim repasó frenéticamente sus opciones. Estaban siendo llevados detrás de las líneas enemigas y, al parecer, sus identidades no habían sido todavía esclarecidas. Una vez que fuesen adecuadamente registrados se habría acabado el juego y no cabía esperar un ápice de piedad. Incluso en esta situación límite, Kriegsheim tuvo muy presente que había órdenes estrictas de no disparar armas antes de las 3:05 horas, aunque no parecía haber mucha alternativa. Sus captores se mantenían a demasiada distancia para poder llegar hasta ellos sin disparar y temía que el polaco acabase traicionándolos con su nerviosismo.

Incluso en el caso poco probable de que sus identidades no fuesen descubiertas, podían ser
considerados desertores soviéticos. Mientras se aproximaban a un pequeño edificio que mostraba luz bajo su puerta, Kriegsheim tomó por fin una decisión. Con un rápido movimiento, metió la mano en su abrigo largo del Ejército Rojo y sacó la pistola que llevaba escondida, dándose la vuelta y mostrando el feldgrau de su uniforme alemán mientras abría fuego sobre el primer ruso. La bala alcanzó en la cara al sorprendido soldado, que cayó de inmediato mientras el segundo lograba disparar un solo tiro de fusil que fue bajo e impactó contra el suelo. Instantes más tarde impactaron dos balas en su cuerpo, la primera en el hombro y la segunda en la mandíbula con un golpe mortal.

Quiero el Libro

Publicado en Los Brandeburgueses de Hitler | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Operatción Paracaidista de Feodosiya – Enero de 1942. La Experiencia Aerotransportada Soviética.

Mientras el batallón aerotransportado del mayor Nyashin se preparaba en el aeródromo de Krasnodar para el salto, pequeños grupos de reconocimiento de paracaidistas navales equipados con radios fueron lanzados en la retaguardia alemana para recopilar y transmitir información de inteligencia a la fuerza de asalto.

El 31 de diciembre, en unas condiciones meteorológicas extremas, despegó la fuerza en bombarderos TB-3. La densa cobertura de nubes obligó a los aviones a volar en una sola columna a intervalos sustanciales. Las densas nubes obligaron a los aviones a volar a 75 metros, demasiado bajo para un salto seguro. Después de que el navegante del avión amenazase al mayor Nyashin con abortar la misión debido a la baja altitud, los dos acordaron ascender a 450 metros entre las nubes justo antes del salto.


Los paracaidistas saltaron al fin en esas horribles condiciones. A medida que caían, tropas alemanas que escoltaban un convoy de munición dispararon sus ametralladoras contra las impotentes tropas suspendidas. Los fuertes vientos dispersaron a los paracaidistas. El reagrupamiento fue difícil, pero la dispersión creó también la impresión entre los alemanes de que se había lanzado a una fuerza mucho más grande. Tras el salto se sucedieron combates intensos pero fragmentados. Pequeños grupos de paracaidistas se infiltraron a duras penas entre las posiciones fortificadas alemanas y avanzaron sobre Ak Monai.

Cuando el batallón hubo reagrupado suficientes hombres, atacó y tomó una posición artillera alemana en el flanco norte de las defensas de Ak Monai. A primeros de enero de 1942, el batallón había ocupado defensas en Ak Monai y en la base del banco de arena de Arabat.
Entre tanto, el 44.º Ejército ocupó Feodosiya y avanzó 10 o 15 kilómetros tierra adentro hasta Vladislavovka, pero allí los alemanes se mantuvieron firmes y evitaron que los soviéticos cercasen sus fuerzas.

Mientras los germanos se retiraban hacia el oeste, la fuerza aerotransportada soviética se dividió en grupos de diversión que hostigaron a las fuerzas en retirada. Los paracaidistas fueron sustituidos más tarde por una unidad de infantería naval. La decisión del comandante del frente de cancelar el salto paracaidista destinado a asegurar el aeródromo de Vladislavovka para los combatientes soviéticos significaba que sus fuerzas carecerían de apoyo aéreo efectivo durante toda la ofensiva.

Quiero el libro

Publicado en Experiencia aerotransportada soviética - Cuadernos de Salamina Nº0 | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario