La guerra aérea en el Mediterráneo

La tarde que siguió fue prolífica para la aviación del Eje porque sus bombas y torpedos golpearon al vetusto acorazado Centurión, al destructor Airedale y al destructor australiano Néstor.

De los tres solo el último fue incapaz de llegar a puerto, hundiéndose a primera hora de la mañana del 16 de septiembre mientras era remolcado hacia Alejandría. Los cuatro S.M. 79 italianos que lanzaron sus torpedos contra el Néstor fueron emboscados en su regreso a Sicilia por cazas P-40 que abatieron a uno de los cuatro torpederos. El otro buque perdido en esa difícil tarde fue el crucero ligero Hermione, hundido a primeras horas de la noche del 15 de septiembre por el submarino alemán U 205 durante su viaje de regreso a La Spezia tras completar su séptima patrulla regular.

Más o menos a la misma hora en la que el Hermione desaparecía de la superficie del Mediterráneo Oriental, el almirante Henry Harwood, comandante de la Mediterranean Fleet, indicó al almirante Philip Vian que los italianos habían suspendido su intento de darle caza y que podía reemprender el camino hacia Malta. Como jefe en el terreno que era, el almirante Vian sabía que la elevada velocidad y constantes cambios de rumbo habían hecho consumir mucho carburante a sus navíos, en particular los destructores.

Así mismo el continuo combate antiaéreo había gastado dos terceras partes de esa munición. Por ese motivo el jefe del convoy declinó la sugerencia de su superior y ordenó el regreso definitivo hacia Alejandría, puerto que alcanzó el 17 de junio de 1942, dando así fin a la Operación Vigorous.

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El cañón de asalto SU-152 frente a los carros alemanes en Kursk.

El único vehículo de combate soviético que podía hacer frente de forma efectiva a los carros pesados alemanes en el verano de 1943 era el SU-152, un cañón de asalto montado sobre el chasis de un KV-1, armado con un cañón de tipo obús de 15,2 cm.

El máximo poder de penetración de los proyectiles de este cañón llegaba a 13 o 14 cm. No obstante, disparando desde cortadistancia y siempre que el impacto fuese en ángulo recto. Con estos datos, teóricamente todos los carros alemanes podrían ser atravesados frontalmente, excepto el Ferdinand.

Desde 1000 metros e impactando con un ángulo favorable, todavía podían penetrar entre 11 y 12 cm de acero. Sin embargo, en cuanto el ángulo de impacto se desviaba unos 30 grados de la perpendicular, esa era la configuración estándar en las pruebas de disparo alemanas, el poder de penetración bajaba a entre 9 y 10 cm. Así pues, las tripulaciones de los Tiger y Panther aún tenían oportunidad de salir indemnes de un impacto frontal de un SU-152, aunque el efecto provocado por los casi 50 kg del proyectil del SU-152 era en realidad más destructivo que los centímetros de penetración que los tests arrojasen.

Así por ejemplo, en un informe de postmisión del 503.º Batallón de Carros Pesados fechado el 10 de octubre de 1943, se dice que «el impacto de un cañón de asalto soviético sobre un Tiger, incluso desde 1.500 metros en adelante podía producir daños severos en la bañera y grietas en la plancha frontal». Además, la sacudida tan fuerte siempre provocaba que todos los soportes del habitáculo del carro se descolgasen.

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A Moscú, si los vehículos se atascan se seguirá a pie.

Al sur del XXXXVI Cuerpo Panzer de Vietinghoff se hallaba el XXXX Cuerpo Panzer de Stumme, que recientemente se había abierto camino combatiendo a través de la línea soviética fuertemente fortificada de Mozhaisk, y había sufrido fuertes pérdidas en el proceso.

En una semana de lucha, la Das Reich de Bittrich sufrió 1.242 bajas (incluidos 270 muertos), mientras que la 10.ª División Panzer tuvo que lamentar otras 776 bajas (de las que 167 fueron muertos). Ni siquiera después de combates tan agotadores podía haber descanso en la persecución del enemigo, así que Stumme lanzó a sus hombres adelante a pesar del hecho de que el diario de operaciones del XXXX Cuerpo Panzer observó el 19 de octubre que «el grueso de los vehículos de las dos divisiones motorizadas está atascado». Por tanto, el avance continuó a pie para la mayoría de los hombres, como describió el Obersturmführer Günther Heysing:
«Estos soldados de infantería, todos con la misma expresión en el rostro bajo sus descoloridas gorras de campaña, caminan silenciosamente por el barro, paso a paso hacia el este. El líquido arcilloso llega a la parte superior de sus botas y se mete en su interior. ¡Qué importa! Sus pies llevan empapados días en cualquier caso. También están mojados los pantalones, que se ajustan alrededor de sus rodillas como frías compresas cada noche. Las casacas también están mojadas, manchadas de arcilla. Lo único seco y caliente son las colillas de cigarrillo centelleantes que les cuelgan de las comisuras de los labios y sus corazones, latiendo en sus pechos»

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La evacuación de Viaz’ma vista por Vasily Grossman

A pesar de las frenéticas contramedidas soviéticas, los anillos blindados de los tres grupos panzer de Bock se cerraban rápidamente, lo que causó un gran temor de quedar atrapados sin poder zafarse ante la llegada de los alemanes. Al presenciar esta confusión en aumento, el periodista soviético Vasily Grossman escribió el 4 de octubre:

«Pensaba que había visto retiradas, pero nunca he visto nada como lo que estoy presenciando en este momento, y nunca me hubiese podido imaginar nada parecido. ¡Éxodo! ¡Éxodo bíblico! Vehículos en movimiento en ocho columnas, el violento rugir de docenas de camiones que tratan simultáneamente de sacar sus neumáticos del barro. Enormes rebaños de ovejas y vacas conducidos por los campos. Son seguidos por columnas de carros tirados por caballos, hay miles de carros cubiertos con arpillera de colores, latón, estaño… También hay muchedumbres de personas a pie con sacos, atillos y maletas. Esto no es una inundación, no es un río, se trata del lento movimiento de un océano, esta corriente es de varios centenares de metros de anchura… Hay momentos en los que siento intensamente que hubiésemos viajado en el tiempo al pasado, a la era de las catástrofes bíblicas».

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Los problemas del avance a Moscú – los caballos panje tampoco

Aunque las columnas panje constituían la forma más efectiva de transporte, el diario de operaciones del grupo panzer dejó también claro que para un avance sobre Bezhetsk no cabía «la posibilidad de un empleo satisfactorio de vehículos tirados por caballos panje».

Claramente, la desconexión entre el alto mando alemán y las condiciones sobre el terreno socavaron de modo considerable las posibilidades de Tifón de continuar el éxito. Tras las batallas de Viaz’ma y Briansk, se hacía necesario reducir el alcance de las operaciones y darle un foco central claro. Aún así, con unas condiciones del terreno tan problemáticas, el esfuerzo invertido debía estar en consonancia con las ganancias proyectadas, que en ningún caso estaban garantizadas, en particular por la enconada resistencia soviética.

La lucha en Kalinin era un buen ejemplo; la ciudad había sido tomada en un audaz avance tras la explotación de la brecha en las líneas soviéticas al norte de Viaz’ma, pero el mantenimiento del control de la localidad estaba desangrando al XXXXI Cuerpo Panzer de Kirchner y requería cada vez más fuerzas del Noveno Ejército de Strauss para poder resistir. Los sangrientos combates urbanos en las orillas del Volga, célebres por la destrucción del Sexto Ejército en 1942 – 1943, tuvieron en realidad su antecedente en 1941 con otra batalla urbana en las orillas de ese mismo río. Igual que la batalla de Stalingrado condenó la Operación Azul del Grupo de Ejércitos Sur en 1942, Kalinin hacía algo muy parecido en 1941 con la Operación Tifón del Grupo de Ejércitos Centro….

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El saqueo de Cádiz de 1596 – El león contra la jauría

Tras un amago de desembarco en La Caleta, prontamente rechazado, con pérdida de la lancha del «Rainbow» y 15 hombres, la flota atacante decidió forzar la entrada de la bahía.

Esta estaba defendida por la escolta de la Flota, solo cuatro grandes galeones, los «San
Felipe», «San Andrés», «San Matías» y «Santo Tomás», apoyados por dos mercantes armados, que iban con carga de trigo para Lisboa, uno genovés y el otro seguramente de Ragusa, que se dispusieron en línea tapando el canal de entrada.

Las 18 galeras presentes, incapaces de enfrentarse directamente a grandes galeones, se dispusieron a ambos lados, donde el calado era menor, para evitar algún envolvimiento porlas unidades ligeras enemigas. Los treinta buques de la Flota de Nueva España, pesados mercantes con poco o ningún armamento, fondearon en diversos lugares de la bahía, juzgándose temerario exponerlos a un combate, y más con su preciada carga. Solo apoyaban a la pequeña fuerza que pretendía defender la entrada de la bahía unos pocos cañones, exactamente cuatro, tres de los cuales se inutilizaron al poco al romperse sus podridas cureñas.

A las siete de la mañana comenzó el combate, con duro intercambio de artillería por ambas partes, defendiéndose al principio bien los españoles porque sus enemigos no podían desplegar todo el potencial de su escuadra. Tras cuatro horas voló el holandés «Dolphin», de Rotterdam, muriendo su capitán, Henryck, sus dos hijos y unos cien hombres más, no salvándose más que tres o cuatro. Los españoles creyeron que podían cantar victoria….

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Operación Tifón – David Stahel. La opinión de Robert Citino y David Glantz

Compartimos las opiniones sobre el libro de dos eminentes historiadores miliatares expertos en el Frente Oriental: Robert Citino y David Glantz.

«El nuevo libro de Stahel sobre la Operación Tifón es su mejor obra hasta ahora. Conjugando una detallada investigación de archivo, un conocimiento profundo de las fuentes secundarias y una narrativa apasionante, Stahel ha establecido un nuevo estándar en el campo académico del Frente del Este. Ningún estudiante del enorme conflicto entre la Alemania nazi y la Unión Soviética debería dejar de leer este libro. Una gran aportación a la historiografía» Robert M. Citino

«Stahel, como ha hecho con sus dos libros anteriores, ha reinterpretado acertada y fundamentalmente las fases tardías de la campaña de Barbarroja. Es de lectura obligada para historiadores militares e historiadores en general» David M. Glantz

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La batalla de Königgrätz o Sadowa – la obra maestra de Moltke

Esta era la situación cuando el 2.º Ejército prusiano comenzó a llegar al campo de batalla pasado el mediodía. Pensando que sus dos cuerpos habían regresado a su posición original, recibió las noticias con calma, una calma que quedó hecha añicos momentos más tarde cuando el jefe de estado mayor de Festetics llegó para objetar contra la orden de replegarse del Swiepwald.

El ataque del 2.º Ejército prusiano, encabezado por las tropas de elite del Cuerpo de la Guardia, sorprendió así al II y al IV Cuerpo todavía orientados hacia el oeste. Por tanto, no golpeó la posición de Benedek en el ala derecha sino en un flanco abierto. La Guardia se adentró en la población de Maslowed a las 13:00 horas, luego cargó ladera arriba hacia las alturas de Chlum alrededor de las 14:00 horas, tomando los cañones que había allí, dispersando a las reservas austriacas, e incluso el cuartel general de Benedek con violentas salvas de sus fusiles de aguja.

Siempre resulta difícil explicar las razones exactas por las que se rompe un ejército, pero el asalto a Chlum pareció haberlo hecho para los austriacos. El propio Benedeck, como venía siendo costumbre, no estaba presente, y recibió la noticia de que los Guardias prusianos estaban en su cuartel general con un delirante, «Deja de decir tonterías –¡eso es imposible!»78. Una hora antes podría haber obtenido una victoria decisiva sobre el 1.er Ejército prusiano; no le faltaban comandantes de cuerpo que exigían a Benedek que los lanzase a un contraataque contra las muy apuradas tropas prusianas que tenían delante. Sin embargo, la ocasión había pasado, y ahora había hecho acto de súbita aparición otro ejército prusiano, avanzando y disparando a toda velocidad.

Las formaciones austriacas presentes en Chlum y sus alrededores se deshicieron, y los hombres huían hacia el sur en gran confusión. Hubo un contraataque fracasado a las 15:30 horas a cargo de los VI y I Cuerpos, pero el fuego de fusilería prusiano lo aplastó incluso antes de ponerse en marcha.

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Despegan la primera oleada para el ataque a Tarento – El Mediterráneo en la Segunda Guerra Mundial

La primera oleada estaría formada por doce Fairey Swordfish y la segunda por nueve. De los doce aviones de vanguardia seis irían armados con torpedos y cuatro con media docena de bombas de 110 kg. Los dos últimos aparatos llevarían una combinación de cuatro bombas de 110 kg más dieciséis bengalas con caída ralentizada por paracaídas. La configuración de la segunda oleada sería de cinco aeroplanos con torpedos, dos con seis bombas y dos con la combinación de cuatro bombas más dieciséis bengalas.

Aunque la luna casi llena garantizaba una noche clara e iluminada, se utilizarían las bengalas para conjurar un repentino oscurecimiento debido a las nubes y facilitar el ataque ya que las bengalas serían lanzadas al este de la dársena, con el propósito de hacer resaltar las siluetas de los buques para todo aquel que las viera desde el oeste, la dirección por la que debían aproximarse los aviones torpederos.

A las 20:00 horas del 11 de noviembre de 1940 el portaviones Illustrious aumentó la velocidad y, poniendo proa al viento, hizo que sobre su cubierta de vuelo el aire circulara recto y a 30 nudos, una condición ideal para el despegue de los 12 apretujados biplanos Fairey Swordfish que esperaban a popa con sus alas plegadas.

Tras iluminarse la luz verde del semáforo adosado a la isla del portaviones, los asistentes de cubierta desplegaron las alas del primer aparato, le quitaron los calzos y se agacharon para dar paso al Swordfish que, con el motor al máximo, recorrió la corta pista hasta fundirse con la penumbra. Diez segundos después -el tiempo mínimo para que se disipara la turbulencia generada durante el despegue- los asistentes repitieron el proceso.

Solo dos minutos debieron transcurrir para que la cubierta de vuelo quedara despejada. Culminado el despegue el Illustrious bajó la velocidad a 17 nudos e inició una amplísima virada para hacer que, una vez descrito el círculo, la unidad estuviera en el mismo punto X al momento de lanzar la segunda oleada.

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El Convoy de Occidente – El Mediterráneo en la Segunda Guerra Mundial

Armado en Gran Bretaña el convoy de poniente se reunió en Gibraltar tanto con la Fuerza H como con el gran petrolero norteamericano Kentucky. El deber de la Fuerza H -renombrada para la ocasión Fuerza W- era acompañar al convoy hasta el inicio del canal de Sicilia navegando al norte de los mercantes para fungir como barrera ante ataques ítalo-germanos provenientes de las bases aéreas de Cerdeña y Sicilia o de las bases navales de Nápoles y Palermo.

La protección cercana correría a cargo del crucero ligero Cairo, nueve destructores, cuatro dragaminas y seis lanchas tipo Fairmile B, el mismo tipo que tres meses más tarde formaría parte del asalto anfibio contra Tobruk.

Aunque venida a menos por los muchos golpes recibidos, la Fuerza W seguía siendo un adversario temible, sobre todo por su acorazado -el Malaya- y sus dos portaviones -el Argus y el Eagleque, aunque pequeños, ofrecían cobertura aérea in situ sin la espera que siempre padecieron los buques y convoyes del Eje. Zarpadas de Gibraltar el 11 de junio ambas flotas -la Fuerza W y el convoy- avanzaron hacia Levante, el grupo de seis mercantes y su escolta navegando cerca de la costa africana protegidos, como estaba previsto, por la Fuerza W. Seguidos por los exploradores aéreos de la Regia Aeronáutica, durante esta etapa ambas flotas fueron sometidas a esporádicos bombardeos de aviones provenientes de Cerdeña.

El 14 de junio las naves británicas fueron acosadas por varios centenares de aviones de la Regia Aeronáutica y de la Luftwaffe que dieron cuenta del mercante holandés Tanimbar, hundido junto a sus 13.000 toneladas de carga por un torpedo lanzado desde un trimotor S.M. 79. Los graves daños infligidos al crucero Liverpool por otro torpedo italiano obligaron al destructor Antelope a remolcarlo de vuelta a Gibraltar. Las pérdidas que el fuego antiaéreo británico ocasionó entre los aviones atacantes fue compensada al atardecer cuando un escuadrón de Reggiane Re. 2001 proveniente de Cerdeña venció, en feroz combate, a los Sea Hurricane del Eagle.

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