La rendición en Túnez. DUELO EN EL DESIERTO Vol. II. Antonio Muñoz

El 9 de mayo por la mañana, von Vaerst radió su último mensaje a Von Arnim: «Nuestros blindados y artillería han sido destruidos; sin munición y combustible; lucharemos hasta el último hombre». Pero media hora más tarde, el general Fritz Krause llegó al puesto de mando de la 1.ª División Blindada estadounidense para solicitar un armisticio mientras se organizaba la rendición de todas las fuerzas del Eje el norte de Túnez. Bradley se limitó a anunciar a los alemanes que solo aceptaría una «rendición incondicional», según los términos de la declaración de Casablanca, que los alemanes aceptaron aquella misma tarde. Los estadounidenses hicieron 40.000 prisioneros, incluyendo a cuatro generales del Ejército y dos de la Luftwaffe, todos ellos ataviados con su uniforme de gala y sus condecoraciones. Harmon los recibió con su traje de faena: «Parecía que los malditos bastardos acudían a una boda». El comandante Hans Baier, el legendario jefe del Regimiento Barenthin, también cayó el 9 de mayo en manos de los estadounidenses. En el cerro del Djebel Ichkeul, trescientos paracaidistas de la Hermann Goëring resistieron hasta el 10 de mayo. Su posición quedó rodeada por los restos humeantes de una docena de carros estadounidenses.

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