
Al igual que los adolescentes de las Juventudes Hitlerianas, muchos granaderos panzer de la Nordland hicieron un buen uso de sus Panzerfaust, que eran muy temidos por las tripulaciones de los blindados soviéticos —aunque su alcance era limitado, estas armas eran capaces de perforar el blindaje de casi cualquier carro con el que se encontrasen, además de que el combate en zonas urbanas o boscosas proporcionaba una gran cobertura a los pequeños equipos cazacarros. Vladimir Nikitovich Golovach, tripulante de un carro soviético, describiría más tarde combates con tropas alemanas en los que se emplearon estas armas: «Los Panzerfaust causaron grandes daños a nuestros carros, pero también provocaron graves bajas entre quienes los empleaban. Al fin y al cabo, con un arma de este tipo sólo era posible efectuar un disparo certero a una distancia de 50 metros y con una línea de visión despejada. Adquirimos una habilidad especial para detectar a los Faustniki de noche: cuando disparaban, salía una lluvia de chispas de la parte trasera del tubo y nuestros ametralladores respondían de inmediato. A veces, en lugar de dispararles, los capturábamos con vida, entre ellos había muchos adolescentes y ancianos».
De regalo para los miembros del Club Salamina una réplica tamaño póster (A2) a todo color (42x59cm) de un mapa del área de Berlín por una cara y de un plano del casco urbano de la ciudad por la otra, una gran ayuda para seguir el curso de las operaciones.




























