
Apenas había escapado el C18 del proyectil del cañón sin retroceso en la rampa cuando otro le abrió un orificio en el costado derecho, provocando un incendio. Este impacto hirió al jefe del ACAV, pero la tripulación continuó disparando la ametralladora calibre 50 y las M60 contra la posición enemiga del sur de la carretera. Entonces, otro proyectil de cañón sin retroceso impactó en el primer camión de los rezagados, que iba muy cargado y cuya marcha lenta había abierto el hueco en la columna. El depósito de gasolina estalló y provocó la muerte instantánea a los dos hombres que iban en la cabina. El camión se desvió hacia la izquierda y cayó en la cuneta del lado norte de la carretera, con el remolque todavía en la calzada, bloqueando parcialmente la vía. Una columna de humo negro y espeso se elevó hacia el cielo matutino. Mientras la tripulación del C18 seguía disparando, el jefe herido del blindado comunicó su situación por radio a Keltner. Tras transmitir la información al puesto de mando del grupo, el teniente Keltner dio la vuelta para volver a entrar en la zona combate, pero el C18 estalló en llamas antes de que pudiese llegar hasta él.
El conductor consiguió arrancarlo y continuó por la carretera bajo una lluvia de disparos de armas ligeras y cohetes contracarro, con la esperanza de distraer la atención del enemigo y permitir que el resto de la tripulación escapase. Lo consiguió, pero a 400 metros de distancia encontró la muerte cuando una de los miles de balas disparadas contra el ACAV en movimiento dio en el blanco.






























