El sargento Bourgogne entra en Moscú con la Guardia Imperial

El emperador ya estaba allí con su estado mayor. Nos detuvimos y vimos a nuestra izquierda un inmenso cementerio. Tras esperar un momento, salió de Moscú el mariscal Duroc, que acababa de entrar, y dirigiéndose al emperador le presentó a varios habitantes que sabían hablar francés.

El emperador los interrogó; entonces el mariscal le dijo a su majestad que en el Kremlin había un gran número de personas armadas, de las que la mayoría eran criminales liberados de las prisiones; habían estado disparando contra la caballería de Murat, que formaba la vanguardia. A pesar de darles varias órdenes persistieron en mantener sus puertas cerradas.

«Estos desgraciados», dijo el mariscal, «están todos borrachos y no atienden a razones».

«Abre las puertas a cañonazos», replicó el emperador, «y expulsa a todo aquel que encuentres tras ellas».

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La incursión a la Isla de Fanning – I Guerra Mundial en el Pacífico

Una de las curiosidades menos conocidas de la Primera Guerra Mundial fue una serie de acciones bélicas conocidas como la «guerra de los cables»

Este tipo de ataques que se desarrollaron mediante bombardeos desde buques a larga distancia o sabotajes de grupos de hombres armados, consistió en neutralizar las estaciones radios o cables submarinos del oponente para cortar de raíz las comunicaciones del enemigo con sus colonias, los países neutrales o territorios más o menos alejados de la metrópoli. De hecho, uno de los ejemplos más famosos de la «guerra de los cables» tuvo lugar en el Frente de Asia-Pacífico a inicios del conflicto contra la estación radiocablegráfica de la Isla de Fanning.

Fanning era un territorio del Imperio Británico desde su anexión en 1788. Perteneciente al Atolón de Tabuaeran en las Islas de la Línea, este paraíso tropical constituía un lugar estratégico clave por su ubicación justo en el centro del Océano del Pacífico. Precisamente Fanning era famosa por actuar de puente entre el comercio de Asia con Sudamérica, en especial entre China y Chile a lo largo de más de 5.500 millas náuticas, lo que convertía al enclave en un dominio muy apreciado por el Reino Unido.

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La expedición de L’Hermite a Perú – El ataque a El Callao (1624)

El día ocho se aproximaron los holandeses, rompiendo el fuego los nueve buques, mientras seiscientos hombres embarcaban en lanchas de desembarco, seguidos de una segunda oleada de otros tantos. El desembarco se produjo en Chuquitanta, a dos leguas de El Callao, para hacer una intentona por tierra, preferible a afrontar las fortificaciones del puerto.

Pero L’Hermite tomó las patrullas a caballo de los españoles por una poderosa fuerza y no se decidió a seguir, ordenando el reembarque. La treta de los españoles había funcionado perfectamente: muchos de los »temibles» jinetes que tanta prudencia provocaron, eran simples civiles a lomos de mulas, sumariamente armados, pero que a distancia parecían aguerridos escuadrones.

Vueltos los holandeses a la isla de San Lorenzo, y ante el puerto de El Callao, atacaron con sus lanchas y galeotas (traidas desarmadas a bordo de los buques mayores), intentanto quemar al inútil «Loreto» y otras embarcaciones allí fondeadas, trabándose escaramuza nocturna con las españolas en la noche del 11 de mayo, sin resultados de mención, salvo algunas bajas por ambas partes y hacer prisionero a un condestable holandés.

El virrey convocó junta, en la que se decidió, en vista de los escasos elementos de defensa, improvisarlos: así se construyeron en apenas veinte días 12 cañoneras o pequeñas galeotas, tres de a tres cañones, las «Magdalena», «Santiago» y «San Cristóbal», otras siete de a dos piezas: «San Juan», «Santa Juana», «Santiago el Mayor», «Trinidad», «Rosario», «Loreto» y «San Ignacio», y tres más de solo una: «Jesús María», «San Pedro» y «Buen Viaje».

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Barbarroja 1941 – Los ucranianos no quieren luchar

Exactamente a las 17.30 horas los cañones comenzaron a rugir y a aplastar el bosque desde ambos lados de la carretera. Los motores de las motocicletas aullaban; tanto éstas como las que llevaban sidecar con hombres en su interior parecían animales de presa.

Agarrados fuertemente a sus máquinas, mis camaradas bajaron desde la elevación y corrieron hacia las detonaciones de los proyectiles y las ráfagas de las ametralladoras enemigas. En pocos segundos la compañía había llegado a la linde del bosque y había desaparecido. Peter apretó el acelerador y salió corriendo en busca de su compañía.

El fuego de artillería estaba todavía dirigido a la linde del bosque. Ni un solo disparo de artillería fue hecho contra nosotros. Pequeños caballos desaliñados masticaban sus bridas. Los rusos en fuga escaparon hacia el norte por ambos lados de la carretera. Pero ¿qué sucedió entonces? La compañía se detuvo. Comenzó a luchar con los rusos en retirada y con bolsas aisladas de resistencia.

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FW 190 – El pájaro carnicero. Evolución de las tácticas contra los «Viermots» (cuatrimotores)

Desde que los bombarderos cuatrimotores hicieron acto de presencia sobre los cielos europeos los pilotos de la Jagdwaffe estuvieron discutiendo de cual era la mejor manera de enfrentarse a ellos.

Pintura de Loin Wyllie

En un primer momento se pensó en una aproximación clásica desde atrás, pero el caza estaría sometido al fuego defensivo de las ametralladoras de 12,7 mm no sólo del bombardero atacado sino de sus compañeros que se disponían en formación de caja. Era necesario acercarse lo suficiente para estar al alcance de las MG 17 de 7,92 mm y con sus proyectiles trazadores corregir el disparo de los cañones MG 151.

El gigantesco B-17 ocupaba no sólo todo el visor de puntería Revi sino todo el parabrisas del caza, de hecho no sorprende que muchos pilotos abrieran fuego prematuramente y realizasen una maniobra evasiva. Los que esperaban a estar a distancia de tiro estaban también pendientes de buscar la mejor ruta de escape tras el ataque. Bajo estas condiciones raramente se llevaban a cabo los ataques del modo planeado. Otra dificultad añadida para los jefes de formación era volver a reunir a sus aparatos para realizar otra pasada pues los cazas salían en todas direcciones cuando realizaban las maniobras evasivas.

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