
El combate con los Sea Harrier duró entre 40 y 60 segundos, no sé por qué me dejaron sin completar el derribo, quizá se estaban quedando sin combustible o habían gastado todas sus armas. Luego me dirigí hacia Puerto Argentino siguiendo la costa, tratando de evitar Goose Green. Volaba con los controles manuales, a baja cota y a 500 nudos, mientras que el indicador de combustible marcaba 1.100 libras restantes, una cantidad que disminuía a un ritmo alarmante a través de los agujeros de los proyectiles de 30 mm en las alas, seis a la derecha y cuatro a la izquierda. Mi siguiente preocupación era evitar chocar contra el suelo debido a las condiciones en las que volaba y contactar con los controladores de Puerto Argentino para evitar ser derribado por las defensas aéreas. Después de intentar muchas veces contactar con ellos por radio, me comuniqué con un helicóptero que volaba cerca de la zona y le pedí que transmitiera mi mensaje al Centro de Operaciones de Combate. Entonces, por el mismo canal, escuché un mensaje de radio en inglés entre dos Sea Harrier, y decidí dejar de usar la radio por miedo a ser localizado. Seguí volando y, con la ayuda de un mapa, encontré el asentamiento de Fitz Roy, estaba cerca, así que volví a llamar por radio y me dijeron: «¡Os tenemos en el radar, eyecta!». A mí no me pareció una buena idea y respondí que no, ya que mi intención era llegar con el Skyhawk sobre el aeródromo, y el controlador estuvo de acuerdo conmigo. Ahora me tenían en contacto visual. Pero no podía distinguir la pista del aeródromo, por lo que recibí instrucciones para la aproximación.



























