
Eran las 04.00 y acababa de salir el sol. A menos de 800 metros de la red, Cameron ordenó que el submarino subiese a profundidad de periscopio para echar un último vistazo al Tirpitz. Cuando fue a mirar, se dio cuenta de que sus posibilidades de éxito disminuían rápidamente: el periscopio estaba completamente inundado. Escribiría en su diario: «Habíamos esperado y entrenado durante dos años para este espectáculo y, en el último momento, un fallo de construcción estaba haciendo todo lo posible por privarnos de él. Puede que no hubiese ningún otro X-craft en kilómetros a la redonda. Por lo que yo sabía, éramos los únicos que estábamos allí o, al menos, el único X-craft que quedaba. Me empeciné y volví al curso original… Podría no ser una buena decisión, podíamos menoscabar o eliminar el elemento sorpresa, podíamos ser interceptados y hundidos antes de alcanzar nuestro objetivo, pero íbamos a tener una muy buena oportunidad».
Cameron se sumergió a 18 metros. Avanzó muy lentamente, quitó el visor del periscopio y lo volvió a limpiar. Al acercarse de nuevo a la red antisubmarina, llevó el X-craft a 9 metros. La tripulación estaba preparada para cortar la red y abrirse paso cuando Cameron oyó las hélices de un barco sobre su cabeza. En una maniobra muy arriesgada, ordenó que el X-craft subiese a la superficie y procedió «a toda máquina con el motor diésel». El X-6 atravesó la red abierta siguiendo la estela de un pequeño buque de cabotaje. No se dio la alarma y los informes posteriores indican que el X-6 no fue detectado.
Aprovecha nuestro PACK OPERACIONES ESPECIALES, que incluye Operaciones Especiales de William H McRaven y el Cuaderno Salamina N.º4 Operación Fuego Mágico – El secuestro del vuelo LH181 de Lufthansa y llévate con un 5 por ciento de descuento y el Boletín Salamina Crisis en Irán – Operación garra de Águila gratis. Envío gratuito.

























