El flanco sur de Rommel estaba ahora expuesto a los ataques. En cuanto tuvo noticias del éxito contra la Ariete, Inglis dio órdenes para que la 5.ª Brigada neozelandesa se hiciera con El Mreir. El ataque fue detenido en el último minuto por la Brescia, pero los neozelandeses pudieron afianzar una posición en el extremo occidental de Ruweisat Ridge. Este movimiento amenazaba el centro de la línea más o menos difusa que formaban las fuerzas de Rommel.
Para tapar las brechas Rommel constituyó una línea de defensa de urgencia con la infantería de la Trieste y la Pavia y varios grupos de los batallones de reconocimiento del Afrika Korps. Al tomar ahora la iniciativa los británicos, debía destinar su infantería a la protección de posiciones, lo que dejaba como únicos elementos de maniobra a las divisiones panzer. La batalla móvil de Rommel estaba transformándose en una guerra de posiciones que no podía ganar con sus débiles fuerzas.
Rommel había pasado de ser el cazador para convertirse en presa. Las fuerzas del Eje formaban en el norte un saliente muy expuesto a los ataques enemigos desde todas las direcciones y la moral de las tropas italianas estaba por los suelos. Rommel se encontraba a más de un millar de kilómetros de sus centros de abastecimiento y acosado por las fuerzas enemigas, preparadas para lanzarse en su persecución si se retiraba. La escasez de suministros afectaba también a las operaciones de apoyo de la Luftwaffe, que habían sido decisivas en las «sorprendentes» victorias de la Wehrmacht.
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