La 96.ª Media Brigada francesa y el vino de Málaga. Memorias del capitán Coignet

Partimos para Bayona; la distancia era grande; padecimos el calor, pero al fin llegamos al puente de Irún.

Nuestros camaradas encontraron un nido de cigüeña y cogieron a los dos polluelos. Las autoridades vinieron a ver al coronel a reclamarlos; el alcalde demandó que se los entregasen, porque estas aves eran necesarias en ese clima para la contención de serpientes y lagartos; dijo que en su país se penaba con galeras a aquellos que matasen cigüeñas. Así que, por esta razón, se ven por todos sitios; las llanuras están atestadas de ellas, y merodean por las calles de los pueblos. Se les colocan ruedas viejas en lo alto de postes y hacen sus nidos en lo más alto de los edificios.

Tras haber llegado al lugar de nuestra primera parada, algunos de nuestros soldados encontraron vino de Málaga a tres sous la botella y se lo bebieron como si fuese suero de leche; se desplomaron completamente borrachos. Fue necesario requisar carros para cargarlos como si fuesen terneros (estaban como muertos). Pasada una semana todavía era necesario alimentar a nuestros borrachos; eran incapaces de mantener la sopa dentro de la cuchara. Ni un solo soldado pudo comerse su ración, de lo potente que había sido el vino. Llegamos a Vitoria, una ciudad encantadora, de allí pasamos a Burgos y de ésta a Valladolid, una ciudad grande y bella….

Quiero el Libro

Esta entrada ha sido publicada en Memorias del capitán Coignet y etiquetada como , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.