
A bordo del Campbeltown, el capitán de corbeta Sam Beattie ordenó arriar la bandera impostada alemana e izar el pabellón de combate blanco británico. Desde la costa de Saint-Nazaire llegaron disparos de todos los cañones de defensa costera, incluidos obuses de 75 mm, 150 mm, 170 mm y 6 pulgadas, Oerlikon y Bofor. Por suerte, la oscuridad y la distancia a la costa impidieron una respuesta precisa, salvo por los cañones de 20 mm y 37 mm. Las embarcaciones británicas devolvieron el fuego y continuaron la navegación, prácticamente indemnes, a través de la cortina de proyectiles. Entre las primeras bajas se encontraron el timonel y el contramaestre del Campbeltown, que murieron en el puente.
En ese momento, la flotilla había alcanzado el muelle oriental. Anclado en la parte de estribor había un buque alemán de la clase Sperrbrecher [barreminas], que comenzó a disparar cuando las embarcaciones se acercaron. Un artillero a bordo del cañonero británico respondió al fuego barriendo la cubierta del buque alemán y silenció sus sistemas de armas.
Con el cañonero en cabeza, el Campbeltown se dirigió directamente al dique seco del Normandie a 18 nudos. En el último segundo, el cañonero viró y el Campbeltown chocó contra la compuerta sur del dique seco a la 01.34, sólo cuatro minutos después de lo previsto inicialmente. «El objetivo principal de la incursión se había logrado antes de que un solo soldado del comando hubiese puesto un pie en tierra». La fuerza de la colisión aplastó la proa del Campbeltown unos 11 metros y lo hizo pasar unos 10 metros por encima de la compuerta de acero.
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