{"id":722,"date":"2018-10-31T16:37:29","date_gmt":"2018-10-31T16:37:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/?p=722"},"modified":"2025-02-17T13:11:09","modified_gmt":"2025-02-17T13:11:09","slug":"destructor-contra-submarino-el-mediterraneo-en-la-segunda-guerra-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/destructor-contra-submarino-el-mediterraneo-en-la-segunda-guerra-mundial\/","title":{"rendered":"Destructor contra submarino &#8211; El Mediterr\u00e1neo en la Segunda Guerra Mundial"},"content":{"rendered":"\n<p>El comandante del submarino brit\u00e1nico HMS Cachalot (N-83) desech\u00f3 el ca\u00f1oneo nocturno en emersi\u00f3n debido al gran perfil de su unidad. Navegando de noche y a toda m\u00e1quina se ubic\u00f3 muy por delante de la ruta del tanquero para torpedearlo cuando el barco se acercara a su posici\u00f3n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Mediterr\u00e1neo-en-la-Segunda-Guerra-Mundial-Esteban-Perez-Ediciones-Salamina-Destructor-contra-submarino.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"540\" src=\"http:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Mediterr\u00e1neo-en-la-Segunda-Guerra-Mundial-Esteban-Perez-Ediciones-Salamina-Destructor-contra-submarino.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-727\" srcset=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Mediterr\u00e1neo-en-la-Segunda-Guerra-Mundial-Esteban-Perez-Ediciones-Salamina-Destructor-contra-submarino.jpg 768w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Mediterr\u00e1neo-en-la-Segunda-Guerra-Mundial-Esteban-Perez-Ediciones-Salamina-Destructor-contra-submarino-300x211.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Una vez alcanzada la zona de patrulla que le correspond\u00eda la aparici\u00f3n de un destructor de la Regia Marina oblig\u00f3 al Cachalot a sumergirse. Esto permiti\u00f3 a su comandante, el teniente de nav\u00edo Hugo Rowland Barnwell Newton percatarse de que el error de un operador cometido durante el desplazamiento en superficie hab\u00eda impedido la recarga de las bater\u00edas, cuyo nivel de energ\u00eda era muy bajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cincuenta y cinco minutos despu\u00e9s el Cachalote emergi\u00f3 y, navegando a toda m\u00e1quina y con los mejores vig\u00edas en la torre, puso proa hacia la ubicaci\u00f3n estimada del carguero del Eje teniendo en cuenta que, de no encontrarlo en una hora, deber\u00edan abandonar la misi\u00f3n debido al cr\u00edtico nivel de carga de las bater\u00edas. A las 03:35 de la madrugada del 30 de julio de 1941 el serviola de estribor anunci\u00f3 que hab\u00eda descubierto al tanquero enemigo entre los espor\u00e1dicos bancos de niebla. Duplicando el n\u00famero de vig\u00edas por babor para detectar el posible regreso del destructor, el submarino inici\u00f3 la persecuci\u00f3n del blanco. Veinte minutos m\u00e1s tarde y presionado por el bajo nivel de energ\u00eda de sus bater\u00edas y por los bancos de niebla que amenazaban con espesarse, el teniente Barnwell decidi\u00f3 ca\u00f1onear al tanquero y luego rematarlo torpede\u00e1ndolo desde la superficie.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros cuatro disparos del ca\u00f1\u00f3n de cuatro pulgadas de cubierta efectuados a una distancia de 1.370 metros bajo la tenue luz de la luna creciente cayeron muy lejos de la nave italiana. Solo la und\u00e9cima salva pareci\u00f3 impactar el tanquero, generando fuego y una dens\u00edsima nube de humo en medio de la cual los brit\u00e1nicos pudieron ver al nav\u00edo cambiando de ruta para dirigirse contra ellos. Mientras el Cachalot maniobraba para evitar el abordaje en caso de que esa fuera la intenci\u00f3n del rival, sus vig\u00edas perdieron de vista al tanquero desaparecido entre las volutas de la nube de humo y un banco de niebla que lleg\u00f3 en su ayuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos minutos despu\u00e9s un peque\u00f1\u00edsimo destructor surgi\u00f3 de entre las brumas a solo 730 metros y, lo que era peor, navegando contra ellos a toda m\u00e1quina. Las intenciones del enemigo eran bien claras: embestir al submarino.<\/p>\n\n\n\n<p>En el momento en el que la inmersi\u00f3n de emergencia ordenada por el teniente de nav\u00edo Barnwell Newton comenz\u00f3 a hacer efecto, el atacante estaba a solo 275 metros. Consciente de la futilidad de su intento de huida, el comandante brit\u00e1nico suspendi\u00f3 la maniobra y orden\u00f3 abandonar el barco.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"https:\/\/edicionessalamina.com\/p\/el-mediterraneo-en-la-segunda-guerra-mundial-esteban-perez-bolivar\">QUIERO EL LIBRO<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El comandante del submarino brit\u00e1nico HMS Cachalot (N-83) desech\u00f3 el ca\u00f1oneo nocturno en emersi\u00f3n debido al gran perfil de su unidad. 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