{"id":538,"date":"2018-05-03T15:54:06","date_gmt":"2018-05-03T15:54:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/?p=538"},"modified":"2025-02-12T12:01:53","modified_gmt":"2025-02-12T12:01:53","slug":"supervivientes-de-stalingrado-en-las-trincheras-con-kruger-del-120-o-regimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/supervivientes-de-stalingrado-en-las-trincheras-con-kruger-del-120-o-regimiento\/","title":{"rendered":"Supervivientes de Stalingrado &#8211; En las trincheras con Kr\u00fcger, del 120.\u00ba Regimiento"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Los j\u00f3venes de veinte a\u00f1os mor\u00edan de agotamiento, y el tifus y los piojos se instalaron en nosotros. Solo los heridos ten\u00edan todav\u00eda una posibilidad de escapar de este infierno. Solo se deseaba una muerte sin dolor. Algunos se provocaban heridas con la esperanza de ser evacuados como heridos, otros saltaban de sus posiciones y se expon\u00edan hasta que eran segados por los francotiradores. Solo los que pose\u00edan nervios de acero podr\u00edan sobrevivir. <\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Supervivientes-de-Stalingrado-Ediciones-Salamina-120.\u00ba-Regimiento-Kr\u00fcger.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"564\" height=\"376\" src=\"http:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Supervivientes-de-Stalingrado-Ediciones-Salamina-120.\u00ba-Regimiento-Kr\u00fcger.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-539\" srcset=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Supervivientes-de-Stalingrado-Ediciones-Salamina-120.\u00ba-Regimiento-Kr\u00fcger.jpg 564w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Supervivientes-de-Stalingrado-Ediciones-Salamina-120.\u00ba-Regimiento-Kr\u00fcger-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 564px) 100vw, 564px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Algunos desertaron por p\u00e1nico, hambre o mera desesperaci\u00f3n. Quiz\u00e1 pensaban que podr\u00edan escapar de la bolsa de esta forma. Pero eran prendidos y ejecutados, o puestos a despejar campos de minas en una compa\u00f1\u00eda de castigo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Por Dios, ya no pens\u00e1bamos en la victoria y nos conform\u00e1bamos con sobrevivir. Hasta ahora hab\u00eda sido posible que el que lo necesitara pod\u00eda retirarse con las cocinas de campa\u00f1a, dormir toda una noche y asearse de la acumulaci\u00f3n se suciedad de una semana de lucha. En el fr\u00edo el mal olor no era tan malo aunque persist\u00eda la sensaci\u00f3n estar como un cerdo en la cochiquera. Cambiarse de ropa interior y escribir tranquilamente una carta a casa eran actividades de gran importancia, que al menos nos hac\u00edan parecer un poco m\u00e1s civilizados. Luego por la tarde volv\u00edamos con las cocinas de campa\u00f1a y tra\u00edamos las \u00faltimas noticias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ahora totalmente sucios y hacinados viv\u00edamos como ratas en nuestros agujeros, peor que la gente en la Edad de Piedra. Nuestra principal ocupaci\u00f3n era intentar aplastar al piojo m\u00e1s grande. Tras aplastar a cien en la manga de mi casaca dej\u00e9 de contarlos. Una tarde, cuando nos tra\u00edan las raciones un par de rusos entraron en la trinchera y se comieron el contenido de una cazuela, se cagaron en ella y luego se fueron a sus l\u00edneas. Aparte de robar comida no hubo bajas; tambi\u00e9n esto era la guerra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Obviamente en los puestos de mando hab\u00eda b\u00fankeres con calefacci\u00f3n, agua y letrinas. Si no estuvi\u00e9ramos bajo el fuego de la artiller\u00eda uno podr\u00eda estirar un poco las piernas por aquella zona. Los hombres de las unidades de servicios lo pasaban mejor. Sufr\u00edan menos hambre, lo que podr\u00eda explicar que hubiera m\u00e1s de ellos entre los que contaron la historia de Stalingrado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><a href=\"https:\/\/edicionessalamina.com\/p\/supervivientes-de-stalingrado-reinhold-busch\">QUIERO EL LIBRO<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los j\u00f3venes de veinte a\u00f1os mor\u00edan de agotamiento, y el tifus y los piojos se instalaron en nosotros. Solo los heridos ten\u00edan todav\u00eda una posibilidad de escapar de este infierno. Solo se deseaba una muerte sin dolor. 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