{"id":521,"date":"2018-04-09T15:41:13","date_gmt":"2018-04-09T15:41:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/?p=521"},"modified":"2025-02-12T12:11:42","modified_gmt":"2025-02-12T12:11:42","slug":"el-infierno-gelido-de-los-bosques-para-los-soldados-de-la-grande-armee","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/el-infierno-gelido-de-los-bosques-para-los-soldados-de-la-grande-armee\/","title":{"rendered":"El infierno g\u00e9lido de los bosques para los soldados de la Grande Arm\u00e9e"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Por casualidad nos tropezamos con los restos de una fogata. La reavivamos y nos calentamos las extremidades heladas. Nos alz\u00e1bamos a cada momento y mir\u00e1bamos a derecha e izquierda. De repente o\u00edmos un gemido, y vimos a un hombre que ven\u00eda hacia nosotros casi desnudo.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft\"><a href=\"http:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Memorias-del-Sargento-Bourgogne-Ediciones-Salamina-el-fr\u00edo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"862\" height=\"536\" src=\"http:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Memorias-del-Sargento-Bourgogne-Ediciones-Salamina-el-fr\u00edo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-522\" srcset=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Memorias-del-Sargento-Bourgogne-Ediciones-Salamina-el-fr\u00edo.jpg 862w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Memorias-del-Sargento-Bourgogne-Ediciones-Salamina-el-fr\u00edo-300x187.jpg 300w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Memorias-del-Sargento-Bourgogne-Ediciones-Salamina-el-fr\u00edo-768x478.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 862px) 100vw, 862px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Llevaba un abrigo medio quemado y un gorrillo cuartelero casi destrozado sobre su cabeza. Sus pies iban envueltos en harapos atados con una cuerda, y alrededor unos pantalones grises harapientos. Su nariz estaba casi congelada, sus orejas cubiertas de saba\u00f1ones. Solo le quedaba el pulgar de la mano derecha, el resto de dedos se le hab\u00edan ca\u00eddo. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Era uno de los pobres desgraciados abandonados por los rusos. No pod\u00edamos entender una palabra de lo que dec\u00eda. Cuando vio nuestro fuego casi se tira sobre \u00e9l; parec\u00eda que fuese a devorarlo, arrodill\u00e1ndose frente a la llama sin decir palabra. Logramos con dificultad que echase un trago de ginebra. M\u00e1s de la mitad de lo que le dimos se desperdici\u00f3, ya que sus dientes no hac\u00edan m\u00e1s que casta\u00f1ear y apenas pod\u00eda cerrar la boca.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Sus gemidos cesaron, sus dientes casi pararon el tintineo, cuando de repente se puso p\u00e1lido y pareci\u00f3 colapsar sin decir una palabra o dar un suspiro. Picart trat\u00f3 de levantarlo, pero solo levant\u00f3 un cad\u00e1ver. Toda esta escena tuvo lugar en menos de diez minutos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Todo lo que mi viejo camarada ve\u00eda y o\u00eda parec\u00eda impresionarlo mucho. Cogi\u00f3 su mosquete y sin dirigirme una sola palabra se gir\u00f3 hacia el camino, como si all\u00ed no hubiese nada m\u00e1s de lo que preocuparse. Me apresur\u00e9 detr\u00e1s de \u00e9l, llevando el caballo, y cuando lo alcanc\u00e9 le dije que montase. Lo hizo sin abrir la boca, y yo detr\u00e1s de \u00e9l, continuando el camino con la esperanza de salir del bosque antes de la ca\u00edda de la noche&#8230;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><a href=\"https:\/\/edicionessalamina.com\/p\/memorias-del-sargento-bourgogne\">QUIERO EL LIBRO<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por casualidad nos tropezamos con los restos de una fogata. La reavivamos y nos calentamos las extremidades heladas. Nos alz\u00e1bamos a cada momento y mir\u00e1bamos a derecha e izquierda. De repente o\u00edmos un gemido, y vimos a un hombre que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/el-infierno-gelido-de-los-bosques-para-los-soldados-de-la-grande-armee\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[197],"tags":[198,220,219,218,19],"class_list":["post-521","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memorias-del-sargento-bourgogne","tag-198","tag-bosques-gelidos","tag-grande-armee","tag-retirada","tag-rusia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/521","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=521"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/521\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2370,"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/521\/revisions\/2370"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}