{"id":1204,"date":"2020-08-07T15:53:13","date_gmt":"2020-08-07T15:53:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/?p=1204"},"modified":"2025-02-09T19:23:09","modified_gmt":"2025-02-09T19:23:09","slug":"los-ultimos-momentos-del-maestre-de-campo-francisco-sarmiento-en-el-sitio-de-castelnuovo-los-tercios-en-el-mediterraneo-hugo-a-canete","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/los-ultimos-momentos-del-maestre-de-campo-francisco-sarmiento-en-el-sitio-de-castelnuovo-los-tercios-en-el-mediterraneo-hugo-a-canete\/","title":{"rendered":"Los \u00faltimos momentos del maestre de campo Francisco Sarmiento en el sitio de Castelnuovo. Los Tercios en el Mediterr\u00e1neo. Hugo A. Ca\u00f1ete"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez dentro se dirigi\u00f3 Garci M\u00e9ndez a la puerta para ver si pod\u00eda abrirla y meter dentro del castillo al maestre de campo herido y al resto de capitanes y soldados que segu\u00edan fuera. Los defensores, temiendo la ira de los jen\u00edzaros y viendo la poca gente que quedaba en pie en el interior, por estar la mayor\u00eda heridos, la hab\u00edan tapiado y abastionado, no pudi\u00e9ndose abrir. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"769\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Los-Tercios-en-el-Mediterra\u0301neo-Hugo-A-Can\u0303ete-Ediciones-Salamina-Sarmiento.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1205\" style=\"width:601px;height:352px\" srcset=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Los-Tercios-en-el-Mediterra\u0301neo-Hugo-A-Can\u0303ete-Ediciones-Salamina-Sarmiento.jpg 769w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Los-Tercios-en-el-Mediterra\u0301neo-Hugo-A-Can\u0303ete-Ediciones-Salamina-Sarmiento-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 769px) 100vw, 769px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces subi\u00f3 el alf\u00e9rez a la muralla y le dijo al maestre de campo de lanzarle la maroma para que subiese por una ventana. Francisco Sarmiento, mal herido de tres flechazos en la cara y en la cabeza le grit\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abNunca Dios tal quiera que yo me salve y los compa\u00f1eros se pierdan sin m\u00ed\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;En ese momento llegaron los jen\u00edzaros a las inmediaciones de la muralla. Sarmiento, viendo ya perdida la plaza prefiri\u00f3 luchar y morir con los que ten\u00eda en su derredor antes que buscar la protecci\u00f3n del castillo, que a la postre lo llevar\u00eda a la esclavitud, as\u00ed que espalda contra espalda se dispusieron aquellos espa\u00f1oles a luchar hasta el final. El maestre de campo gritaba a los que ten\u00eda alrededor:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abMirad, amigos, hijos y compa\u00f1eros como pele\u00e1is con estos infieles, ya que la muerte cierre nuestros ojos no sin dar muestra de firmes cristianos y valientes espa\u00f1oles, pues que pudiendo vivir sin pelear, nos guardamos para hacer tan honrado fin. Mirad no huya nadie, mirad como pelean aquellos sobre los cuerpos ya difuntos<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al fin quedaron rodeados por los turcos, sin que los jen\u00edzaros mostraran intenci\u00f3n de querer matar al maestre de campo. Algunos de \u00e9stos le dec\u00edan en espa\u00f1ol <em>&lt;rend\u00edos, se\u00f1or, no quer\u00e1is morir tan m\u00edseramente&gt;<\/em>. Pero ignor\u00e1ndolos sigui\u00f3 peleando, igual que el capit\u00e1n Juan Vizca\u00edno y el capit\u00e1n Fr\u00edas, que hac\u00edan otro tanto unos metros m\u00e1s all\u00e1. Dejemos que sea Cereceda el que narre el final del maestre de campo Francisco Sarmiento:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abel capit\u00e1n Juan Vizca\u00edno, que muy cerca de \u00e9l estaba, tambi\u00e9n cercado de otros jen\u00edzaros, peleando valerosamente, uno de estos jen\u00edzaros le da un golpe de espada en la cabeza que lo hace desatinar, y as\u00ed, se va contra del maestre de campo y se abraza con \u00e9l. Al momento, \u00e9stos, que ven\u00edan en contra del capit\u00e1n Juan Vizca\u00edno dan en el maestre de campo y lo matan, que no pudo ser salvado por los otros jen\u00edzaros que primero lo ten\u00edan cercado. As\u00ed, ellos, como los dem\u00e1s que en torno del castillo estaban, fueron hechos pedazos<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/edicionessalamina.com\/p\/los-tercios-en-el-mediterraneo-hugo-a-canete\"><strong>QUIERO EL LIBRO<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez dentro se dirigi\u00f3 Garci M\u00e9ndez a la puerta para ver si pod\u00eda abrirla y meter dentro del castillo al maestre de campo herido y al resto de capitanes y soldados que segu\u00edan fuera. 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