{"id":1162,"date":"2020-06-04T15:24:56","date_gmt":"2020-06-04T15:24:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/?p=1162"},"modified":"2025-02-09T18:43:34","modified_gmt":"2025-02-09T18:43:34","slug":"los-fallschirmjager-asaltan-eben-emael-sky-men","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/los-fallschirmjager-asaltan-eben-emael-sky-men\/","title":{"rendered":"Los Fallschirmjager asaltan Eben Emael. Sky Men."},"content":{"rendered":"\n<p>El resto de Ju-52 y sus planeadores continuaron su camino, felizmente inconscientes de que hab\u00edan perdido dos planeadores en el trayecto. La atenci\u00f3n se centr\u00f3 en mantener el contacto con el remolcador de delante de cada uno, iluminado solamente por sus llamaradas de escape y ocho luces peque\u00f1itas dispuestas en \u00abV\u00bb que apuntaban hacia atr\u00e1s e invisibles desde tierra.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"708\" src=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Sky-Men-Robert-Kershaw-Ediciones-Salamina-Eben-Emael-1024x708.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1163\" style=\"width:645px;height:446px\" srcset=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Sky-Men-Robert-Kershaw-Ediciones-Salamina-Eben-Emael-1024x708.jpg 1024w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Sky-Men-Robert-Kershaw-Ediciones-Salamina-Eben-Emael-300x208.jpg 300w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Sky-Men-Robert-Kershaw-Ediciones-Salamina-Eben-Emael-768x531.jpg 768w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Sky-Men-Robert-Kershaw-Ediciones-Salamina-Eben-Emael-1536x1063.jpg 1536w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Sky-Men-Robert-Kershaw-Ediciones-Salamina-Eben-Emael.jpg 1973w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Una inmensa hoguera situada en el cruce pr\u00f3ximo a Effern era la primera baliza de navegaci\u00f3n y cinco kil\u00f3metros m\u00e1s all\u00e1 un haz de luz de reflectores pod\u00eda verse rompiendo la oscuridad. \u00abVolamos de acuerdo con un trazado de destellos\u00bb, record\u00f3 el Feldwebel Wenzel, \u00abcada 20 kil\u00f3metros se hab\u00eda instalado un reflector\u00bb y los soldados atr\u00e1s cantaban los n\u00fameros con ritmo mientras se iban dejando atr\u00e1s las balizas. \u00abEn Aquisgr\u00e1n hab\u00eda tres reflectores\u00bb, explic\u00f3 Wenzel, \u00aby cuando est\u00e1bamos sobre ellos, mi aprendiz de piloto el Unteroffizier Brautigen se solt\u00f3\u00bb. La liberaci\u00f3n de los planeadores se retras\u00f3 10 minutos porque el jefe de formaci\u00f3n de Ju-52 calcul\u00f3 que estaban 460 metros por debajo de lo que debieran, lo que significaba otros diez minutos de ascenso m\u00e1s all\u00e1 de la frontera holandesa. <\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n principal de la liberaci\u00f3n de los planeadores sobre Alemania era para asegurar una aproximaci\u00f3n sigilosa, planeando en territorio enemigo. Este aspecto se vio comprometido cuando las r\u00e1fagas de trazadoras y el fuego antia\u00e9reo holand\u00e9s comenzaron a estallar en el cielo sobre Masstricht. La Fuerza Granit destinada a atacar Eben Emael se hab\u00eda reducido a 70 hombres, el 80 por ciento de la fuerza que se estimaba necesaria. A las 04:15 los planeadores, solo distinguibles por un suave silbido de viento, comenzaron descender sobre sus objetivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda ocho peque\u00f1as aberturas cuadradas a cada lado del planeador DFS 230, ofreciendo \u00fanicamente una visi\u00f3n restringida hacia abajo. Liberarse del amarre constitu\u00eda el punto de no retorno. Cinco hombres y el piloto se sentaban hacia delante en los asientos centrales, debiendo salir a trav\u00e9s de la ventana de la cabina. Los cuatro hombres que se sentaban mirando hacia atr\u00e1s, donde estaba sujeto el equipo pesado, tendr\u00edan que salir por la peque\u00f1a puerta de babor situada cerca de la cola. Herm\u00e9ticamente encerrados en los estrechos fuselajes, a nadie le entusiasmaba la perspectiva de dar botes por tierra en el aterrizaje con cientos de kilos de TNT susceptibles de desprenderse y estallar en derredor. El J\u00e4ger Engelmann, que volaba con Wenzel, record\u00f3 que liberaron el cable a 2.600 metros: \u00abEstaba amaneciendo y hac\u00eda mucho fr\u00edo en nuestro planeador, su fina piel sint\u00e9tica no nos ofrec\u00eda protecci\u00f3n alguna contra el fr\u00edo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"https:\/\/edicionessalamina.com\/p\/sky-men-robert-kershaw\">QUIERO EL LIBRO<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El resto de Ju-52 y sus planeadores continuaron su camino, felizmente inconscientes de que hab\u00edan perdido dos planeadores en el trayecto. 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