{"id":1135,"date":"2020-03-25T11:53:21","date_gmt":"2020-03-25T11:53:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/?p=1135"},"modified":"2025-02-12T12:07:23","modified_gmt":"2025-02-12T12:07:23","slug":"arthur-kruger-el-final-del-regimiento-de-infanteria-danzig-capitulo-20-supervivientes-de-stalingrado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/arthur-kruger-el-final-del-regimiento-de-infanteria-danzig-capitulo-20-supervivientes-de-stalingrado\/","title":{"rendered":"Arthur Kr\u00fcger: el final del regimiento de infanter\u00eda Danzig (Cap\u00edtulo 20) &#8211; Supervivientes de Stalingrado"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Nuestras compa\u00f1\u00edas solo ten\u00edan entre  treinta y cincuenta hombres. Nuestra l\u00ednea de frente presentaba huecos;  est\u00e1bamos esperando refuerzos. Nos aproximamos a los rusos tanto como  nos fue posible, a menudo a una distancia de 100 metros, para evitar los  \u00f3rganos de Stalin, que eran efectivos en un radio de impacto de 250  metros. Si nos disparaban tocar\u00edan a su propia gente.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"678\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Supervivientes-de-Stalingrado-Reinhold-Busch-Ediciones-Salamina-678x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1136\" style=\"width:443px;height:669px\" srcset=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Supervivientes-de-Stalingrado-Reinhold-Busch-Ediciones-Salamina-678x1024.png 678w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Supervivientes-de-Stalingrado-Reinhold-Busch-Ediciones-Salamina-199x300.png 199w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Supervivientes-de-Stalingrado-Reinhold-Busch-Ediciones-Salamina.png 715w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Adem\u00e1s,\n dispon\u00edan de buenos francotiradores. Andar por ah\u00ed de d\u00eda era suicida. \nPor la noche cav\u00e1bamos como locos para ampliar nuestras trincheras. La \ntierra se sacaba con lona y se esparc\u00eda detr\u00e1s de nuestra posici\u00f3n. La \nmunici\u00f3n y las raciones nos llegaban de la retaguardia. Tambi\u00e9n \nrecib\u00edamos alg\u00fan reemplazo de vez en cuando, conductores y gente de las \nunidades de servicios de retaguardia, lamayor\u00eda sin experiencia y \npobremente adiestrados.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Debido  a la escasez de infanter\u00eda, cubr\u00ed un hueco de la l\u00ednea del frente con  mi grupo de diez hombres de morteros pesados. Delante de nosotros hab\u00eda  un campo de minas y luego los rusos. Ten\u00eda en mi grupo cuatro cabos,  veteranos con los que hab\u00eda luchado durante desde hac\u00eda bastante tiempo.  Calibramos los morteros con precisi\u00f3n y pod\u00edamos hacer blanco sobre los  enemigos detectados dentro de la distancia de tiro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><em>A\n nuestra izquierda estaba el puesto de mando de la 5 Compa\u00f1\u00eda. A la \nderecha se desplegaba un grupo de ametralladoras pesadas. La compa\u00f1\u00eda de\n fusileros ten\u00eda escasez de hombres debido a los que los hombres estaban\n recibiendo disparos en la cabeza. Ten\u00edan fusiles con miras telesc\u00f3picas\n pero no estaban entrenados. Le orden\u00e9 a uno que me pasara el rifle y \nmat\u00e9 al francotirador.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Algunos\n hombres volvieron de la convalecencia del hospital militar. Llegaron \nhasta nuestra posici\u00f3n con los de intendencia. Mentalmente deb\u00edan estar \ntodav\u00eda en Alemania y no prestaron atenci\u00f3n a nuestros gritos de \n\u201c\u00a1cuidado, francotiradores, agachad la cabeza!\u201d. Fue demasiado tarde. \nNos volvimos supersticiosos: quien se iba con permiso de convalecencia \nmor\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No tuvimos que \npreocuparnos m\u00e1s por eso porque a partir de ese momento ya no hubo m\u00e1s \npermisos. Los rusos probaron la fortaleza de nuestras defensas mediante \npeque\u00f1os ataques. Generalmente acab\u00e1bamos barri\u00e9ndolos. Luego o\u00edamos los\n d\u00e9biles gritos de los moribundos pidiendo ayuda. Tres desertores \nllegaron hasta nuestras posiciones. Les pregunt\u00e9: \u201c\u00bfpor qu\u00e9 no ayud\u00e1is a\n vuestros heridos!\u201d. Ellos me replicaron: \u201cSolo atienden a los que \npueden seguir luchando. Los que regresan son atendidos, los que no \nmueren donde est\u00e1n\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A lo \nlejos detr\u00e1s de las l\u00edneas rusas o\u00edamos el sonido de las orugas de los \ncarros de combate cada noche. Sospechamos que se estaba cociendo algo. \nEntonces nos enteramos: los rusos hab\u00edan roto el frente en el sector \nrumano, y la l\u00ednea italiana se estaba tambaleando. Hab\u00edan llegado al Don\n en Kalach, y est\u00e1bamos rodeados. Al principio no nos preocup\u00f3 \ndemasiado. Hab\u00eda ocurrido a menudo en nuestra divisi\u00f3n antes pero \nsiempre hab\u00edamos logrado salir del cerco. Creo que sin este pensamiento \nde esperanza, sin esa fe, la batalla hasta las \u00faltimas consecuencias en \nStalingrado no hubiera sido posible.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Entonces\n comenzaron a escasear las raciones y las municiones. Est\u00e1bamos d\u00e9biles y\n agotados. El gran esfuerzo y el inhumano estilo de vida nos hizo \nparecer ancianos. Hasta el 27 de noviembre no fuimos oficialmente \ninformados del cerco a trav\u00e9s de una orden de la divisi\u00f3n. Comenzaban \nentonces los d\u00edas amargos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El\n prometido socorro nunca lleg\u00f3 y fuimos abandonados a nuestra suerte. \nTen\u00edamos una c\u00f3lera contenida; nos sent\u00edamos traicionados y vendidos. \nNuestros enemigos nos promet\u00edan la muerte y la destrucci\u00f3n. Los \naltavoces rusos dec\u00edan: \u201cPerros, \u00bfquer\u00e9is vivir para siempre?\u201d y cosas \npor el estilo. Si no hubieran cumplido con lo que promet\u00edan muchos de \nnosotros en esa desesperada situaci\u00f3n hubiera preferido el cautiverio y \nno una muerte heroica.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/media-3.web.britannica.com\/eb-media\/63\/127263-004-DF95F719.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Los\n j\u00f3venes de veinte a\u00f1os mor\u00edan de agotamiento, y el tifus y los piojos \nse instalaron en nosotros. Solo los heridos ten\u00edan todav\u00eda una \nposibilidad de escapar de este infierno. Solo se deseaba una muerte sin \ndolor. Algunos se provocaban heridas con la esperanza de ser evacuados \ncomo heridos, otros saltaban de sus posiciones y se expon\u00edan hasta que \neran segados por los francotiradores. Solo los que pose\u00edan nervios de \nacero podr\u00edan sobrevivir. Algunos desertaron por p\u00e1nico, hambre o mera \ndesesperaci\u00f3n. Quiz\u00e1 pensaban que podr\u00edan escapar de la bolsa de esta \nforma. Pero eran prendidos y ejecutados, o puestos a despejar campos de \nminas en una compa\u00f1\u00eda de castigo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por\n Dios, ya no pens\u00e1bamos en la victoria y nos conform\u00e1bamos con \nsobrevivir. Hasta ahora hab\u00eda sido posible que el que lo necesitara \npod\u00eda retirarse con las cocinas de campa\u00f1a, dormir toda una noche y \nasearse de la acumulaci\u00f3n se suciedad de una semana de lucha. En el fr\u00edo\n el mal olor no era tan malo aunque persist\u00eda la sensaci\u00f3n estar como un\n cerdo en la cochiquera. Cambiarse de ropa interior y escribir \ntranquilamente una carta a casa eran actividades de gran importancia, \nque al menos nos hac\u00edan parecer un poco m\u00e1s civilizados. Luego por la \ntarde volv\u00edamos con las cocinas de campa\u00f1a y tra\u00edamos las \u00faltimas \nnoticias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ahora totalmente \nsucios y hacinados viv\u00edamos como ratas en nuestros agujeros, peor que la\n gente en la Edad de Piedra. Nuestra principal ocupaci\u00f3n era intentar \naplastar al piojo m\u00e1s grande. Tras aplastar a cien en la manga de mi \ncasaca dej\u00e9 de contarlos. Una tarde, cuando nos tra\u00edan las raciones un \npar de rusos entraron en la trinchera y se comieron el contenido de una \ncazuela, se cagaron en ella y luego se fueron a sus l\u00edneas. Aparte de \nrobar comida no hubo bajas; tambi\u00e9n esto era la guerra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Obviamente\n en los puestos de mando hab\u00eda b\u00fankeres con calefacci\u00f3n, agua y \nletrinas. Si no estuvi\u00e9ramos bajo el fuego de la artiller\u00eda uno podr\u00eda \nestirar un poco las piernas por aquella zona. Los hombres de las \nunidades de servicios lo pasaban mejor. Sufr\u00edan menos hambre, lo que \npodr\u00eda explicar que hubiera m\u00e1s de ellos entre los que contaron la \nhistoria de Stalingrado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Una\n noche un T-34 penetr\u00f3 en nuestras l\u00edneas y se detuvo. Nuestro sargento \nWiartalla hizo salir a la tripulaci\u00f3n con humo y los captur\u00f3. Con sus \nhombres, antiguos conductores de panzer, se dirigi\u00f3 a las posiciones \nrusas y destruy\u00f3 tres carros de combate antes de volver al puesto de \nmando del batall\u00f3n. Por este acto de hero\u00edsmo se le concedi\u00f3 la Cruz de \nCaballero. No se volvi\u00f3 a repetir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Creo  que fue a \u00faltimas horas de la tarde del 30 de noviembre cuando o\u00edmos  orugas de blindados. Cont\u00e9 10 T-34 dirigi\u00e9ndose hacia nosotros.  Atravesaron nuestras trincheras y entonces nuestros ca\u00f1ones contracarro  les dispararon en la parte trasera. Un batall\u00f3n de infanter\u00eda les segu\u00eda  a alguna distancia, tratando de romper nuestro frente. Les dejamos que  se acercaran hasta distancia de tiro de fusil y luego desatamos el  infierno. El ataque se desmoron\u00f3 ante nuestro fuego cruzado: nuestros  panzer atacaron con infanter\u00eda y eso nos provoc\u00f3 bajas.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/k13.kn3.net\/33A352AF9.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Fui\n herido en la cabeza y el hombro izquierdo y llevado al puesto de mando \nque hab\u00eda en el barranco cerca dela plana del batall\u00f3n. All\u00ed recib\u00ed los \nprimeros auxilios por parte de un sanitario antes de ser llamado ante el\n capit\u00e1n de la compa\u00f1\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cQuerido\n Kr\u00fcger, no tenemos ning\u00fan deseo de te marches, pero est\u00e1s levemente \nherido y tienes una oportunidad de salir de aqu\u00ed. \u00a1Llevas 30 meses sin \nirte de permiso! Estaba previsto que fueras el primer hombre en recibir \nuno tan pronto como recibi\u00e9ramos reemplazos. Desafortunadamente, ya no \nhay permisos para nadie.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De\n todas formas aqu\u00ed tiene su pase de convalecencia, que es v\u00e1lido fuera \nde la Bolsa. Aqu\u00ed tiene algunas cartas que deber\u00e1 dejar en la primera \noficinal postal que encuentre. Ya que usted es de Danzig y probablemente\n ir\u00e1 all\u00ed, y esperemos que llegue, aqu\u00ed tiene un sobre lacrado que \ndeber\u00e1 entregar en la Comandancia de Danzig. Pres\u00e9ntese en el lazareto \nal cirujano de nuestra divisi\u00f3n, el Dr. Haidinger\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/historienet.dk\/files\/bonnier-his\/imagecache\/410x273\/pictures\/Slagmark2130_17_02.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>All\u00ed\n recib\u00ed el mejor tratamiento posible y me dieron cartas para enviar a \nAustria, el pa\u00eds natal de Haindinger. Me dieron instrucciones precisas \nacerca de c\u00f3mo deber\u00eda proceder y me dirig\u00ed al amanecer al aer\u00f3dromo de \nGumrak, donde vi a gran cantidad de hombres gravemente heridos postrados\n en camillas y esperando su turno para volar fuera de la Bolsa. Muchos \nse quedaron en tierra, teniendo que esperar al siguiente vuelo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Era\n imposible que yo pudiera subir a bordo de un aparato, as\u00ed que esper\u00e9 \ndurante dos o tres d\u00edas y dos noches g\u00e9lidas. La prioridad era para los \ngravemente heridos, lo que me descartaba para ser evacuado. Perd\u00ed toda \nesperanza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Durante la \nma\u00f1ana del tercer d\u00eda vi un Ju 52 que se encontraba a un lado de la \npista. Fui hacia all\u00e1 y entabl\u00e9 conversaci\u00f3n con el piloto, que era un \nsargento y hab\u00eda servido anteriormente en la infanter\u00eda. Me dijo que su \naparato hab\u00eda metido una rueda en el cr\u00e1ter de una bomba y que estaba \nesperando a un veh\u00edculo de orugas para que lo remolcara.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Debido\n a que solo pod\u00eda llevar a bordo a los heridos graves le dije que por \npoder yo andar no hab\u00eda obtenido autorizaci\u00f3n para volar. Se acerc\u00f3 a su\n avi\u00f3n y cuando estuvo de vuelta me pregunt\u00f3 si sab\u00eda disparar una \nametralladora MG, porque no dispon\u00eda de ametrallador.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Le respond\u00ed: \u201c\u00a1Por supuesto, pertenezco a una compa\u00f1\u00eda de ametralladoras en la que soy instructor y jefe de grupo!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEntonces te llevar\u00e9 como ametrallador cuando reciba el permiso para despegar\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Esa\n fue mi salvaci\u00f3n de la Bolsa de Stalingrado. Debi\u00f3 ser all\u00e1 por el 2 de\n diciembre de 1942. Una vez que el avi\u00f3n estuvo lleno hasta la bandera \ncon heridos, despegamos sin novedad y salimos del cerco sin ser \ndetectados.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/k22.kn3.net\/EAD40F4E1.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Cuando\n sobrevol\u00e1bamos el Don el piloto dijo: \u201cTenemos que ascender, se ha \ndesatado el infierno ah\u00ed abajo\u201d. Se estaba produciendo una batalla de \ncarros de combate, pero conseguimos alejarnos con rapidez. Hicimos un \naterrizaje limpio en el aer\u00f3dromo de destino, donde dej\u00e9 las \nambulancias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Fui uno de los\n \u00faltimos de mi compa\u00f1\u00eda en abandonar Stalingrado con vida. De mis \ncamaradas, con los que hab\u00eda combatido, no sobrevivi\u00f3 ninguno a \nStalingrado. Los otros, los que estaban todav\u00eda en el sector norte en \nenero, fueron aplastados por las cadenas de los carros de combate.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Solo\n tres de los servicios de retaguardia fueron capturados con vida y \nmarcharon al cautiverio. El jefe de nuestra compa\u00f1\u00eda, el teniente \nKessler y cincuenta y seis suboficiales y hombres tuvieron la que llaman\n muerte de los h\u00e9roes. El resto perecieron en el cautiverio.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/k02.kn3.net\/C7C0E7004.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Stalingrado\n ha hecho una mella profunda en nuestra alma, y ha influenciado nuestra \nvida. Incluso hoy, m\u00e1s de sesenta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s de aquellos \nacontecimientos, nuestros pensamientos siempre vuelven a donde nuestra \njuventud, nuestra esperanza y nuestros mejores camaradas murieron.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tras  una convalecencia de veinte d\u00edas, Arthur Kr\u00fcger fue enviado a Stalino  en Rusia, y m\u00e1s tarde particip\u00f3 en la reconstituci\u00f3n de la 60 Divisi\u00f3n  en el sur de Francia. Luch\u00f3 en Italia y en Hungr\u00eda en 1945, y fue hecho  prisionero por las fuerzas norteamericanas. Vivi\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os en  Feltre en Italia, y muri\u00f3 a los ochenta y ocho a\u00f1os fruto de una mala  ca\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"https:\/\/edicionessalamina.com\/p\/supervivientes-de-stalingrado-reinhold-busch\">SUPERVIVIENTES DE STALINGRADO &#8211; Testimonios de veteranos del Sexto Ej\u00e9rcito<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestras compa\u00f1\u00edas solo ten\u00edan entre treinta y cincuenta hombres. Nuestra l\u00ednea de frente presentaba huecos; est\u00e1bamos esperando refuerzos. 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