{"id":1051,"date":"2019-12-18T16:29:56","date_gmt":"2019-12-18T16:29:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/?p=1051"},"modified":"2025-02-12T12:16:06","modified_gmt":"2025-02-12T12:16:06","slug":"un-veterano-de-la-guardia-imperial-ayuda-a-bourgogne-pese-a-haber-perdido-las-manos-memorias-del-sargento-bourgogne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/un-veterano-de-la-guardia-imperial-ayuda-a-bourgogne-pese-a-haber-perdido-las-manos-memorias-del-sargento-bourgogne\/","title":{"rendered":"Un veterano de la Guardia Imperial ayuda a Bourgogne pese a haber perdido las manos. Memorias del sargento Bourgogne"},"content":{"rendered":"\n<p>Me sub\u00ed a un mont\u00edculo de hielo, de modo que me pudiesen echar una mano sin agacharse mucho. Yo me apoyaba con la mano izquierda sobre mi mosquete y le ofrec\u00eda la otra a aquellos que, estando a mi alcance, pudieran tirar de m\u00ed sin hacer mucho esfuerzo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-resized\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"714\" src=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Memorias-del-sargento-Bourgogne-Ediciones-Salamina-invierno-ruso.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1052\" srcset=\"https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Memorias-del-sargento-Bourgogne-Ediciones-Salamina-invierno-ruso.jpg 1000w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Memorias-del-sargento-Bourgogne-Ediciones-Salamina-invierno-ruso-300x214.jpg 300w, https:\/\/www.edicionesplatea.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Memorias-del-sargento-Bourgogne-Ediciones-Salamina-invierno-ruso-768x548.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Pero fue en vano. Nadie hizo el adem\u00e1n; ni siquiera parec\u00eda que prestasen atenci\u00f3n a lo que les dec\u00eda. Al fin, Dios se volvi\u00f3 a apiadar de m\u00ed. Justo cuando la multitud de soldados se hubo detenido, vi caminar a un viejo granadero a caballo de la Guardia Imperial, con sus bigotes y barba cubiertos de p\u00e1mpanos de hielo y envuelto en un gran manto blanco. Me dirig\u00ed a \u00e9l con el mismo tono: \u00abCamarada, te suplico, que al ser, como yo, de la Guardia Imperial, me eches una mano, y as\u00ed salvar\u00e1s mi vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p> \u00ab\u00bfC\u00f3mo piensas que te eche una mano?\u00bb, dijo, \u00abno me queda ninguna\u00bb. Ante esta respuesta casi me caigo del mont\u00f3n de hielo. \u00abSin embargo\u00bb, continu\u00f3, \u00absi puedes agarrarte a mi manto, tratar\u00e9 de auparte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p> Entonces se agach\u00f3 y agarr\u00e9 el manto; lo hice incluso con los dientes, y sub\u00ed hasta la carretera. Por suerte, en ese momento no hab\u00eda presi\u00f3n por parte de la muchedumbre, ya que de otro modo podr\u00eda haber sido pisoteado sin posibilidad de levantarme de nuevo. Cuando estuve completamente a salvo, el viejo granadero me pidi\u00f3 que lo sujetase firme, y lo hice, aunque con mucha dificultad, ya que el esfuerzo que acababa de hacer me hab\u00eda debilitado sobremanera<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s la muchedumbre comenz\u00f3 a avanzar de nuevo. Pasamos por encima de tres caballos desplomados, cuyos carros hab\u00edan ca\u00eddo y volcado al r\u00edo. Este era el motivo que hab\u00eda causado el retraso en la marcha. Al fin llegamos al punto donde se ensanchaba el paso, y donde pudimos empezar a caminar con m\u00e1s facilidad. Apenas hab\u00edamos dado cincuenta pasos cuando el viejo brigadier me dijo: \u00ab\u00a1Deteng\u00e1monos un momento a recuperar el aliento!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No pod\u00eda estar m\u00e1s de acuerdo. Luego me dijo: \u00abAcabo de prestarte un servicio \u2014s\u00ed, y uno muy grande, me salv\u00f3 la vida\u2014 no hablemos de eso\u00bb, continu\u00f3, \u00abte dije que no ten\u00eda manos, lo que quer\u00eda decir es que no ten\u00eda dedos, se me han ca\u00eddo todos. Ahora tendr\u00e1s que prestarme un servicio t\u00fa a m\u00ed. Llevo teniendo durante alg\u00fan tiempo una necesidad natural que no he podido satisfacer por no tener qui\u00e9n me ayudase\u00bb. Le dije, \u00abte comprendo compa\u00f1ero, \u00a1encantado de poder devolverte el favor!\u00bb. Con la mano que me quedaba, logr\u00e9 bajarle sin dificultad los pantalones. Una vez hubo terminado quise sub\u00edrselos de nuevo, pero me fue imposible; y de no ser por un tercero que se compadeci\u00f3 de nuestra situaci\u00f3n y que complet\u00f3 lo que yo hab\u00eda comenzado, no lo hubiese logrado.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/edicionessalamina.com\/p\/memorias-del-sargento-bourgogne\">QUIERO EL LIBRO<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me sub\u00ed a un mont\u00edculo de hielo, de modo que me pudiesen echar una mano sin agacharse mucho. 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